Los cárteles de la droga no vuelan aviones caza, ni operan los sistemas de radares y misiles antiaéreos necesarios para derribarlos. Al menos por ahora.
Por CNN
No tripulan submarinos de ataque convencionales ni de propulsión nuclear, aunque a veces puedan valerse de algún sumergible artesanal para mover algunos kilos de cocaína. Tampoco navegan en destructores misilísticos.
Los cárteles no conducen pesados tanques ni fortifican posiciones ni cavan trincheras para frenar un desembarco y contraatacar contra una cabeza de playa.
¿Por qué, entonces, Estados Unidos está desplegando tantos activos de guerra convencional en el Caribe en una operación que, según ha dicho la Casa Blanca, busca detener el tráfico de drogas y asestar un golpe a las organizaciones criminales en la región?
Como demostración de fuerza, se trata de un mensaje contundente, en el contexto de las crecientes tensiones entre EE.UU. y Venezuela. Y como operativo antidrogas, la desproporción -y el costo operativo- es insolayable. En las últimas semanas los reportes de buques y aviones activados en las aguas del Caribe, en un despliegue en una escala no vista desde la invasión de Panamá de 1989, no han frenado.
En medio de estos movimientos, Estados Unidos insistió reiteradas veces en que el Cártel de los Soles, una organización a la que designó como terrorista, ha corrompido al Gobierno de Venezuela y sus líderes (en especial el presidente Nicolás Maduro, sobre quién Washington ha puesto una recompensa de US$ 50 millones y al que llama “líder fugitivo del cartel”). Esto lo convierte en un potencial blanco de sus operaciones contra los cárteles.
El Gobierno de Venezuela rechaza las acusaciones y asegura que el Cártel de los Soles “es un invento” de las autoridades de Estados Unidos. Al mismo tiempo, Maduro convocó a las milicias y desplegó buques de guerra en el Caribe, y dos cazas venezolanos volaron cerca de un buque de guerra estadunidense.
Pero las cartas están sobre la mesa. Fuentes cercanas a la Casa Blanca dijeron la semana pasada a CNN que el presidente Trump estaba evaluando la posibilidad de atacar objetivos de los cárteles dentro de territorio venezolano, como parte de una estrategia para debilitar a Maduro. Hacerlo implicaría violar la soberanía venezolano y enfrentarse al riesgo de una respuesta.
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