
Magda Chambriard reemplazará en el cargo a Jean Paul Prates, quien presentó su dimisión como director ejecutivo, tras meses de roces con el gabinete de Luiz Inácio Lula da Silva. Su despido genera temores de que la petrolera más grande de Suramérica sea utilizada como una herramienta para impulsar la economía brasileña a expensas de los accionistas minoritarios.
El primer presidente de Petrobras nombrado durante la actual Administración de Luiz Inácio Lula da Silva duró un poco más de un año en el cargo y es el cuarto director ejecutivo de la petrolera despedido en aproximadamente cuatro años, casi todos por razones políticas.
Las acciones de la compañía se desplomaban un 8% en las primeras operaciones del miércoles 15 de mayo después de que la compañía estatal señalara que su director ejecutivo, Jean Paul Prates, había renunciado al cargo y sería reemplazado por una funcionaria con opiniones más cercanas a las del presidente.
Los analistas de la industria expresaron preocupación, ya que se consideraba que el director ejecutivo equilibraba las demandas del mercado de un gasto de capital disciplinado y dividendos saludables con las recurrentes demandas políticas para estabilizar los precios del combustible e invertir en sectores creadores de empleo.
La destitución de Prates representa una victoria para los miembros del gabinete de Lula que presionan por precios más bajos del combustible, menores dividendos y más gasto de capital para crear empleos e impulsar la economía.
El sindicato de trabajadores de Petrobras, FUP, vinculado al partido de Lula, elogió la nominación de Chambriard y dijo que la futura directora ejecutiva comparte la opinión del grupo sobre la necesidad de fortalecer la industria petrolera y ampliar la capacidad de refinación local.
Con Reuters y EFE
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