En las ferias internacionales de la aviación comparecen los fabricantes de aviones y, también, los de sus componentes. Los primeros se preocupan por las ventas de sus marcas, sean Boeing, Embraer, Airbus o Comac. Los segundos, por sus motores, asientos, controles o equipos (Sale de China por primera vez el C919).
Los segundos son mayoritariamente occidentales, pero no aplauden sólo cuando se vende un Boeing sino también cuando se vende un C919, porque este avión es, en realidad, un conjunto de piezas occidentales.
La BBC, que cubre la feria de Singapur, informa de que hay mucha tensión en el mercado de los componentes de los aviones, el cual es principalmente occidental. Y señala que “China no será un competidor serio por bastante tiempo debido a que su capacidad para producir hoy es muy baja (cuatro aviones en un año) y porque aún el C919 necesita de la aprobación de las autoridades de otros países. (China, incapaz de fabricar los C919 que dice haber vendido).
Pero también porque el avión chino es fundamentalmente un avión de componentes occidentales. Matt Driskill, editor de una publicación asiática de aviación, afirma que “la mayor parte de las piezas que componen un avión son de origen occidental. Los motores, los controles de los motores, incluso el entretenimiento a bordo, son producidos o en Europa o en América”.
Probablemente esto es lo inteligente de China: se limitan a hacer aquello que son capaces de abordar, dejando para un momento posterior el reto completo de hacer un avión comercial nuevo.

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