
¿Sabías que cuando salió Bitácora en 1994 no había redes sociales? ¿Que el público mandaba cartas y llamaba por teléfono para rogar de rodillas ensangrentadas que saliéramos todos los domingos?
En este capítulo fuimos al Campamento Las Nieves, metido en las profundidades del estado Bolívar. Llegamos en una avioneta que piloteaba Yolanda Carbonell, su dueña. Ya no existe el campamento y mi amiga del alma que me llenó de orgullo falleció en su avioneta.

Más sobre este tema:
Fue muy estremecedor verla de nuevo. Volvimos a la costa de Vargas para mostrar otras posadas. Hicimos un recorrido por El Hatillo de muchos lugares que ya no están. Tienen que ver a Tomás Fernández – el chef – cuando era una criatura de unos 20 años.
Bitácora fue siempre una producción independiente. Lo hacíamos con Cinesa Video – una productora venezolana muy prestigiosa que aún existe. Conseguíamos nuestros propios patrocinantes y entregábamos el programa a RCTV. Éramos los únicos productores independientes en ese momento.
El equipo técnico venía del mundo del cine y la publicidad. Queríamos que la calidad de cada capítulo fuera idéntica a la calidad de los paisajes venezolanos, de su gente, de su hospitalidad. Así que solo salimos una vez al mes durante el primer año. Y siempre fueron capítulos de media hora. Nunca aceptamos subir a una hora, ni salir semanal porque no estábamos dispuestos a sacrificar la excelencia. El público no estaba acostumbrado a ver nuestro país así. Ahora, 28 años después, estoy segura de que eso fue gran parte del éxito de Bitácora.
Conoce más historias de viaje con Valentina Quintero:
Suscríbete y disfruta más contenido en estas plataformas digitales:
Instagram: https://www.instagram.com/valendeviaje

MÁS SOBRE ESTE TEMA:
¿Qué hacer con yuca? El mejor casabe del mundo, con Valentina Quintero
Ahora, 28 años después, estoy segura de que eso fue gran parte del éxito de Bitácora.
ResponderBorrar