Costa Rica, al igual que Panamá y Guatemala, no son destino para estas personas. De hecho, son considerados los países de “tránsito” para los migrantes venezolanos, así como también para haitianos y nicaragüenses, quienes son los que más huyen de su país.
Fonseca precisó que en las zonas fronterizas hay muchos puntos ciegos por donde están atravesando a las personas y las autoridades no tienen control sobre quiénes pasan, ni hay medidas para brindar ayuda.
“En Costa Rica no hay medidas suficientemente contundentes para asistir. (…) Las personas están transitando de manera irregular y las autoridades no se meten para interferir”, indicó Fonseca.
Detalló que ya no están funcionando dos albergues ubicados en la zona sur entre Costa Rica y Nicaragua, y esto debería rescatarse a su juicio, pues los países de tránsito deberían tejer redes colaborativas con la sociedad civil y la iglesia para asistir a los migrantes y refugiados.
“Hay que hablar de la responsabilidad que tienen los países de ‘tránsito’. Tenemos que ocuparnos, trabajar con las sociedades de acogida y romper los mitos de las personas refugiadas”, destacó.
Retrató los hechos de violencia y terror que se viven en estos caminos y en la misma selva del Darién. Aclaró que no habla sobre temas relacionados a la trata de personas, violaciones y demás incidentes para generar zozobra, sino para informar, poner en alerta a quien desea emprender un viaje de tal magnitud sabiendo los peligros a los que se enfrenta.
“Hay una realidad clara que es dramática y riesgosa. Traten de recibir información y acompañamiento”, dijo en mensaje para todo aquel que tenga pensado pasar por la selva del Darién.

“Hay una realidad clara que es dramática y riesgosa. Traten de recibir información y acompañamiento”, dijo en mensaje para todo aquel que tenga pensado pasar por la selva del Darién.
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