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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, abril 15, 2019

Cuba y Venezuela: adiós, revoluciones, Por Patricio Fernández


La Revolución cubana encontró en Venezuela el apoyo económico necesario para sostener su fracaso financiero, mientras que la revolución bolivariana buscó en Cuba el prestigio simbólico que le faltaba. Hoy, ambos proyectos insignes de la izquierda latinoamericana parecen ejercicios fallidos y su futuro, indisolublemente unido.14 de abril de 2019

Este es un ensayo de Revolución 60, una serie que examina las seis décadas de la Revolución cubana. La sección reúne a escritores, intelectuales, artistas, protagonistas, disidentes y partidarios de la Revolución para discutir su papel en el desarrollo histórico de América Latina y sus relaciones con Estados Unidos en los últimos sesenta años.

Más de dos años después de que el teniente coronel Hugo Chávez Frías intentara una asonada golpista en contra del entonces presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez, Eusebio Leal, conocido en La Habana como “el historiador de la ciudad”, invitó a Chávez a Cuba para dar una conferencia sobre el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200).

Fidel Castro lo recibió con honores de jefe de Estado en el aeropuerto José Martí el 13 de diciembre de 1994. “Esperamos venir a Cuba en condiciones de extender los brazos, y en condiciones de mutuamente alimentarnos en un proyecto revolucionario latinoamericano”, dijo ese día Chávez, el padre de lo que luego se conocería como el “socialismo del siglo XXI”.

El líder venezolano llegó a la presidencia por la vía democrática tras ganar las elecciones de 1998. El día de su asunción, estaba Fidel Castro acompañándolo y, aparentemente, sellando una alianza estratégica. En lo sucesivo, Chávez le ofrecería a Fidel un sostén económico —petróleo— y Fidel a Chávez apoyo moral, estratégico e ideológico. No cuesta imaginar que Nicolás Maduro, sucesor de Chávez y quien desde joven tuvo relación con Cuba, es hoy el heredero de esa alianza.

A la izquierda, Hugo Chávez y Fidel Castro en La Habana, en diciembre de 1994; a la derecha, en diciembre de 2004, también en la capital de Cuba Credit José Goitia/AP Photo/CP; Ahmed Velázquez/EPA


Cuando el 11 de abril de 2002 una componenda de las Fuerzas Armadas y grupos económicos privados venezolanos sacó a Chávez del poder, la ayuda de Castro fue fundamental para que lo recuperara tres días después. Hay quienes dicen que a partir de ese momento Cuba prácticamente gobierna en Venezuela.
La Revolución cubana encontró en Venezuela el oxígeno necesario para alargar su agonía, mientras que la revolución bolivariana buscó en Cuba el pedigrí que le faltaba a su origen extemporáneo. Pero aunque el destino de ambas revoluciones parece indisolublemente unido desde entonces, están muy lejos de ser una misma cosa.
La entrada de Fidel Castro a La Habana en enero de 1959 marcó un hito en la historia latinoamericana y mundial. Durante su discurso triunfal, el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal estaba ahí y escribió que “el Espíritu Santo iniciaba una epifanía”. Pablo Neruda, premio Nobel de literatura, le escribió al líder de los barbudos en Canción de gesta: “Esta es la copa, tómala, Fidel. / Está llena de tantas esperanzas / que al beberla sabrás que tu victoria / es como el viejo vino de mi patria: / no lo hace un hombre sino muchos hombres / y no una uva sino muchas plantas”.

La Revolución cubana fue una hija auténtica de su tiempo. No pasó así con la revolución bolivariana. Hugo Chávez encarnó el abandono de las clases populares venezolanas en el momento en que el comunismo caía derrotado y terminaba de perder, entre otras cosas, su poesía. En lugar de ofrecer guerrilleros heroicos —como el Che Guevara— y despertar el fervor revolucionario del sacrificio, Venezuela le ofreció petróleo y dinero a quien la siguiera.

Con los años, ya muerta la ilusión, lo que el castrismo traspasó al chavismo no fue una creencia, sino estrategias de poder, sistemas de vigilancia, mecanismos de control, redes de complicidad: el modo de administrar una iglesia.

Leer mas: https://www.nytimes.com/es/2019/04/14/cuba-venezuela-castro-chavez/

1 comentario:

  1. La Revolución cubana fue una hija auténtica de su tiempo. No pasó así con la revolución bolivariana. Hugo Chávez encarnó el abandono de las clases populares venezolanas en el momento en que el comunismo caía derrotado y terminaba de perder, entre otras cosas, su poesía. En lugar de ofrecer guerrilleros heroicos —como el Che Guevara— y despertar el fervor revolucionario del sacrificio, Venezuela le ofreció petróleo y dinero a quien la siguiera.

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