Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, diciembre 02, 2017

Venezuela no es Yemen, pero sufre de hambre

Este viernes (01.12.2017) en República Dominicana, los emisarios del "hombre fuerte" de Caracas, Nicolás Maduro, se reúnen con los representantes de la mayor alianza de partidos opositores de Venezuela –la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)– para intentar resolver mediante el diálogo la crisis político-institucional que mantiene al país caribeño sumido en una severa crisis de gobernabilidad. Las negociaciones no serán fáciles: las partes en discordia tienen nociones de república, democracia y bienestar social aparentemente irreconciliables.

Como muestra, un botón: los niveles de hambre registrados por varias agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales (ONG) en Venezuela son tan altos que el primer punto en la agenda dominicana de la MUD es exigirle al régimen que acepte ayuda internacional. Está por verse cómo responden los portavoces del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que esconde desde hace años las estadísticas sobre nutrición y mortalidad infantil, y se niega a reconocer la existencia de una crisis humanitaria.

En entrevistas con DW, varios expertos han explicado cómo un país rico, dotado con las mayores reservas de petróleo, puede terminar en una situación tan desafortunada. Ahora, DW habla con Susana Raffalli, consultora en seguridad alimentaria y gestión de riesgos, sobre los estragos que está causando la escasez de alimentos en Venezuela. Raffalli es personal humanitario de la red de organizaciones caritativas Oxfam, asesora externa de la ONG Cáritas y diseñadora de su Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención Nutricional (SAMAN).

Deutsche Welle: Hambre, hambruna… desde hace años se vienen usando diversos términos para describir la situación de Venezuela en materia de abastecimiento, acceso a alimentos y nutrición poblacional. ¿Cómo la describiría usted?

Susana Raffalli: En general, a los venezolanos los aflige una inseguridad alimentaria severa. Pero, debido a la manera en que esta crisis golpea al segmento más vulnerable de la población, cabe decir que estamos ante una emergencia humanitaria de carácter nutricional. Yo hago esta afirmación apegándome a los criterios de la clasificación internacional pertinente, con base en la escala IPC (Integrated Food Security Phase Classification) y considerando, ante todo, cinco criterios: las estrategias de adaptación que aplica la gente –sobre todo los más pobres– para sobrevivir, el porcentaje del salario invertido en la alimentación, el grado de escasez de alimentos, la diversidad de los alimentos a los que se tiene acceso y la mortalidad infantil por desnutrición.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que se está ante una crisis cuando la Global Acute Malnutrition (GAM) –la prevalencia de desnutrición aguda entre niños menores de cinco años– afecta a más del 10 por ciento de la población monitoreada, y ante una emergencia cuando ese indicador supera la marca del 15 por ciento. En las zonas donde Cáritas hace sus mediciones, el índice GAM llegó a un 15,2 por ciento en agosto de 2017. Es pertinente aclarar que un índice GAM de 10 en Chile, propiciado por los efectos de un desastre natural, por ejemplo, no se puede comparar con un índice GAM de 10 en Venezuela, porque en Chile se cuenta con los recursos para responder inmediatamente a esa situación y en Venezuela no.

Por otro lado, para poder alegar que en Venezuela hay una hambruna, su índice GAM tendría que llegar a un 30 por ciento; hambruna hay en Yemen, donde el índice GAM es de 48. No obstante, el actual escenario venezolano se ve agravado por factores como el deterioro del sistema sanitario, el rebrote descontrolado de enfermedades infecciosas y el precario suministro de agua potable. A eso se suma la tensión sociopolítica imperante, que fácilmente obliga a suspender la búsqueda de alimentos de un día para otro. Por su parte, la mortalidad infantil se intensificó drásticamente a partir de 2013, según las cifras oficiales que se filtraron en 2016: en 2004 se reportaron cerca de 4.000 niños fallecidos antes de su primer año y en 2016, 11.400.

Ver mas: http://www.dw.com/es/venezuela-no-es-yemen-pero-sufre-de-hambre/a-41612454 (videos)

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