Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

5.12.17

Omar Zambrano sobre la hiperinflación en Venezuela POR Víctor Salmerón

En 2005 la mayoría de los venezolanos se sentía optimista por el comienzo del mayor boom petrolero de la historia y la dosis de fe que inyectó el incesante relato de Hugo Chávez, que dibujó un futuro de progreso y prosperidad. Sin embargo, por aquellos días se sembró la semilla del descontrol monetario que hoy tiene a Venezuela en el túnel de la hiperinflación.

Omar Zambrano, quien formó parte de la Gerencia de Investigaciones del Banco Central de Venezuela y se ha desempeñado como economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo en Bolivia, Perú y República Dominicana, analiza cómo una serie de decisiones tomadas durante el gobierno de Hugo Chávez impactan hoy al país. Opina que quienes afirmaron que Venezuela no caería en hiperinflación por tener una economía petrolera divulgaron una noción sin respaldo teórico y que no admite contraste empírico.

“Este brote hiperinflacionario es producto directo de la destrucción total de la institucionalidad monetaria, cuya demolición comenzó en 2005 con la primera reforma de la Ley del Banco Central de Venezuela, que dio pie a modificaciones posteriores que ampliaron los males. Las reformas introdujeron tres factores que causaron el descontrol total de la cantidad de dinero que circula en la economía y en gran medida la inflación es un fenómeno de naturaleza monetaria”, dice Omar Zambrano.

“El primer factor es que el Banco Central dejó de ser el organismo que recibía todas las divisas que ingresaban a la economía, una condición que le permitía tener cierto control sobre la cantidad de bolívares mediante la compra y venta de dólares. Esto se perdió y PDVSA pasó a tener control sobre gran parte de los fondos en dólares y al final PDVSA se convirtió en una empresa politizada y poco transparente”.

“La segunda reforma legal permitió que el Banco Central financiara a empresas públicas, en particular a PDVSA. Por esta vía el Banco Central financia monetariamente el déficit fiscal, una de las cosas que viola uno de las prácticas fundamentales de la banca central”, explica Zambrano.

Como tercer punto refiere el nivel óptimo de reservas. “Bajo ese mecanismo el Banco Central creó un supuesto nivel óptimo de reservas internacionales y los dólares que superaban este nivel pasaron a manos del Gobierno. Esto le permitió al Gobierno crear fondos de desarrollo en dólares, en especial el Fonden, que resultaron un agujero negro. De esta forma se le impidió al Banco Central acumular reservas internacionales durante el boom petrolero, reservas que hoy hacen una falta enorme”.

“Estas tres cosas mataron la función del Banco Central, que básicamente es la preservación del valor de la moneda. Con el primer mecanismo se le ataron las manos porque perdió el control sobre la cantidad de dinero. Con el segundo comenzó a expandir de manera muy descontrolada la cantidad de dinero financiando un déficit fiscal cada vez más alto y con el tercero se le imposibilitó acumular reservas internacionales”, resume.

Los desequilibrios se han acentuado de manera notoria y el país sufre una veloz escalada de los precios. ¿Se puede afirmar abiertamente que estamos ante una hiperinflación?

Sin duda Venezuela entró en una hiperinflación, la primera en el hemisferio occidental desde el colapso de la antigua Yugoslavia. La anatomía del proceso ha sido la que se conoce de estos episodios: cada día la gente reconoce que los bolívares ya no les sirven para nada, ocurre lo que técnicamente se conoce como un colapso en la demanda de dinero, que es lo que da pie a la hiperinflación. Estos episodios se caracterizan por una inestabilidad extrema, la inflación puede alcanzar cifras de cinco mil, diez mil por ciento, en realidad cualquier cifra es posible, porque no existe nada que ancle los precios, no hay límite.

¿Hay un peligro real de llegar al momento en que la gente ya no quiera para nada los bolívares y sienta la necesidad de salir de ellos lo antes posible?

Sí. No solo estamos en riesgo de que eso pase, sino que ya está ocurriendo. El dinero tiene motivaciones para que la gente quiera tenerlo: que sirva para transacciones, que sirva para ahorrar o para guardarlo para casos de emergencia. Estas motivaciones se debilitan cada día. En Venezuela hay factores que sirven de contención a la posibilidad de que la demanda de dinero caiga completamente como las limitaciones para que la gente pueda cambiarse libremente de moneda e impedimentos para que los bancos otorguen financiamiento, pero en general, los controles nunca han sido suficientes para evitar que se desate un proceso hiperinflacionario. Es más, la mayoría de las hiperinflaciones modernas han sucedido en economías con controles de cambio, de precios y restricciones al crédito.

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