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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, noviembre 09, 2017

Alberto Barrera Tyszka: "La diáspora en Venezuela tiene un elemento afectivo brutal en un país que no había sido emigrante", Daniel García Marco

Alberto Barrera Tyszka triunfó con su última novela, "Patria o Muerte", un retrato de Venezuela durante los días finales de Hugo Chávez.

Todo lo que escribe el autor venezolano Alberto Barrera Tyszka le lleva a la crisis que vive su país.

Barrera Tyszka, de 57 años y quizá el escritor venezolano de mayor reconocimiento internacional del momento, no puede escapar de lo que ocurre en Venezuela aunque pase la mayor parte de su tiempo en México.

El autor de "Patria o Muerte" y "La Enfermedad", entre otros títulos, trabaja en una nueva novela que quería ambientar en México, pero que finalmente tendrá como escenario Caracas.

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Barrera Tyszka, firme opositor del gobierno de Venezuela, participará en una charla en el Hay Festival Arequipa, en Perú, ocasión a la que BBC Mundo acompaña con una cobertura especial.

Antes de viajar habló por teléfono con BBC Mundo del momento que vive su país y de la creciente emigración y sus efectos personales y globales.

Las previsiones económicas auguran más dificultades para los venezolanos.

Uno de los efectos de la crisis en Venezuela es la emigración. Eso tiene un impacto en un país que nunca emigró y que incluso fue refugio para los que llegaban en busca de libertad y garantías económicas.

Hay un cambio en la identidad, en el ADN del venezolano. Éramos un país que nos veíamos como un país rico y generoso que recibía inmigrantes que venían por razones políticas o económicas. Aprender a ser emigrante es ahora fundamental en nuestra configuración. Es un aprendizaje para un país que por nuestra condición de país petrolero teníamos a los inmigrantes haciendo otros oficios en el sector servicios. Ahora nos toca a nosotros aprender a ganarnos la vida afuera.

¿Puede eso de alguna manera tener algo positivo a largo plazo para Venezuela?

Habría que plantearse si alguien que sale con 18-19 años dentro de cinco años ya no tiene otra familia, si está dispuesto a volver o no. Enriquecería muchísimo eso, pero eso está basado en una hipótesis optimista y esperanzadora: que el conflicto se resuelve y el país tiene un futuro donde caben estos emigrantes.

¿Tiene también un efecto político esa emigración en cuanto a que la gente que se va está descontenta con el gobierno?

El grueso de la gente que emigra podría votar por la oposición y configura una ausencia importante dentro del país. Pero se pierde también en términos de liderazgo en todos los sectores. Se va yendo gente que desde la sociedad civil, la empresa o la universidad puede ser punto de fuerza en contra de un proyecto totalitario como el del gobierno.

Los opositores han mostrado su desánimo tras el polémico triunfo electoral en las regionales de octubre.

¿Siente el desánimo en la oposición tras los meses de protestas y las polémicas elecciones regionales?

Más veo un gran desconcierto. El oficialismo dinamitó las formas de representación política, ha hecho estallar la idea del voto y eso afecta a la oposición. En 2015, con las elecciones parlamentarias, la oposición no supo leer esa victoria. Creyó que ya tenía triunfo, y el chavismo leyó que no podía volver a hacer una elección normal y empezó a trabajar para un modelo en el que no se iba a contar, en el que la participación tenía que controlarse de otra manera. Para cualquier ciudadano en Venezuela la idea del voto ha ido sufriendo un descalabro durante dos años. ¿Cómo la dirigencia de oposición puede llamar a votar ahora? Es muy complicado. Hay un nivel emocional en el que la gente se pregunta dónde está la eficacia del voto.

¿Por qué cree que el chavismo sigue teniendo un nivel de aceptación alto entre un sector importante de la población?

Yo creo que lo que ocurre es justamente lo contrario. Creo que la revolución ya no tiene pueblo. Que tiene cada vez más rechazo. Su relación con los sectores populares se funda en el chantaje y la extorsión. Por eso mismo el gobierno de Maduro está desesperado por conseguir alguna legitimidad electoral, así sea a través de fraudes. La magia ente los sectores populares y el chavismo se acabó. Ahora el oficialismo le tiene miedo al pueblo.


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