Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, enero 26, 2017

Trump, un Chevy y la incertidumbre de los cubanos Por LEONARDO PADURA

Maria Hergueta
1.

R.P. es un “emprendedor” cubano. Su pequeña empresa reduce su estructura a él y su automóvil, que no son ni una persona ni un automóvil cualquiera. R.P. tiene cuarenta años y hace dieciséis se graduó como ingeniero mecánico en una universidad tecnológica habanera, pero desde hace seis, al calor de la política de ampliación del trabajo privado, dejó su antigua labor y se dedicó a conducir autos de alquiler. Casi de un día para otro su salario aumentó en cinco, seis veces. Y su auto, tan peculiar y “cubano” como él, es un Chevrolet Bel Air de 1957 que heredó de su padre.

Hace un año, ante el auge de visitantes estadounidenses (nunca turistas, los estadounidenses no viajan a Cuba como turistas pues la ley de embargo se los prohíbe), R.P. decidió reorientar su negocio: en lugar de recorrer La Habana buscando pasajeros que le pagaran en moneda nacional, se especializaría en pasear visitantes estadounidenses. Porque a los vecinos del norte les encanta recorrer la mítica, magnética ciudad de La Habana en los mismos autos que más de medio siglo atrás pudieron haber usado sus abuelos en sus viajes a Cuba. Y pagan bien por ese capricho.


Para que el negocio funcionara mejor, R.P. tomó la decisión que ya otros de sus colegas habían adoptado: convertiría su Chevrolet sedán en un descapotable, el más cotizado de los transportes en que esos visitantes gustan de recorrer La Habana, no importa lo implacable que sea el sol del trópico.

Para hacer la “cirugía reconstructiva” de su auto, R.P., que prefiere no usar su nombre completo para evitar ver afectado su negocio, buscó a otros emprendedores que se han especializado en este tipo de transformación e invirtió en ella todos sus ahorros y más: 3000 dólares.

Ahora, ante las amenazas del presidente Donald Trump de revisar la política de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, R.P. no sabe si el “emprendimiento” que creía próspero seguirá siéndolo o si ha hecho la peor inversión de su vida porque, sin afluencia de clientes, demorará años en amortizarse… R.P. ruega porque Trump no le joda el negocio.

2.

Mientras en Cuba se celebraba el homenaje póstumo a Fidel Castro al que asistían personalidades políticas de todo el mundo, un cintillo de la transmisión de CNN en Español advertía que el presidente electo de Estados Unidos prometía revisar el curso de las relaciones de su país con la isla y quizá revertir el proceso de acercamiento iniciado en diciembre de 2014 por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro. En los meses posteriores la conexión se intensificó con varios decretos presidenciales de Obama que propician el fortalecimiento de esos recuperados vínculos entre Washington y La Habana.

Uno de los signos más visibles de la mejoría de las relaciones fue la ampliación de categorías en que podían inscribirse los estadounidenses que desearan viajar a la isla y el reinicio de vuelos comerciales directos. El más retumbante, la revisión de los privielgios migratorios de los ciudadanos cubanos.

Ahora, las reiteradas declaraciones de Trump respecto a la política que seguirá con La Habana, más vehementes cuando recién ocurre la muerte de Fidel, no permiten predecir una mejora en la salud de estas relaciones.

3.

Al aeropuerto de La Habana llega uno de los vuelos de líneas comerciales estadounidenses que cubren trayectos entre ciudades del norte y de la isla. El vuelo procedente de Miami ha durado cuarenta y cinco minutos. Ya en la pista, los pasajeros deben esperar otros cuarenta minutos para que haya una escalerilla disponible que les permita salir del avión. En los trámites migratorios, aduanales, de recogida de equipajes, invierten otros noventa minutos.

Esa misma noche, en un informativo cubano, un responsable de esa terminal afirma que las condiciones están garantizadas para recibir a todos los visitantes que llegan a la isla por ese aeropuerto y que podrían ser más si se elimina el embargo. Pero la pregunta que nos hacemos todos los cubanos –creo que los de aquí y los de allá- es: ¿Un Trump pragmático flexibilizará el embargo o un Trump fundamentalista lo reforzará?

Leer mas: http://www.nytimes.com/es/2017/01/21/trump-un-chevy-y-la-incertidumbre-de-los-cubanos/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario