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Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, enero 24, 2017

EE.UU.: ¿paz comercial con garrote y zanahoria?

Si el gobierno de Donald Trump se excede, corre el riesgo de desatar una guerra comercial con otros países. PHOTO: ROSLAN RAHMAN / AGENCE FRANCE-PRESSE / GETTY IMAGES

Tal vez la mayor pregunta que se cierne sobre la política económica de Donald Trump es si sus decisiones como presidente de Estados Unidos reflejarán la retórica beligerante de su candidatura.

El primer discurso de Trump como mandatario, en el que sacó a colación los temas nacionalistas que lo catapultaron a la Casa Blanca, sugiere una respuesta afirmativa. “Durante muchas décadas, hemos enriquecido a las empresas extranjeras a costa de las empresas estadounidenses”, declaró. “De ahora en adelante, una nueva visión gobernará nuestro país. Todas las decisiones sobre comercio, impuestos, inmigración y relaciones internacionales serán hechas para beneficiar a los trabajadores y las familias estadounidenses”.

Sin embargo, en otros foros tanto el presidente como sus asesores enviaron la semana pasada un mensaje más sutil que puede ser calificado como la paz mediante la fuerza. Si EE.UU. demuestra que cuenta con las herramientas y la voluntad de castigar el comercio desleal podría disuadir tales conductas sin que los conflictos escalen y se conviertan en auténticas guerras comerciales.

Si Trump extrae concesiones de otros países y muestra que los electores de clase obrera dejaron de ser las víctimas arrolladas por la globalización, podría sentar bases más sólidas para el libre comercio. Uno de sus asesores, el gestor de fondos de cobertura Anthony Scaramucci, le dijo a una escéptica élite global reunida en Davos que, en realidad, Trump “es una de las últimas grandes esperanzas del globalismo”.

Mucho dependerá de la forma de negociar de Trump. Si presiona al resto de los países demasiado lejos o castiga como comercio desleal algo que no lo es, el resultado será una guerra comercial.

Los comentarios más reveladores sobre las tácticas del flamante mandatario fueron pronunciados por Wilbur Ross, el inversionista que Trump designó como secretario de Comercio. Durante su comparecencia el miércoles ante el Senado, que debe aprobar su nombramiento, Ross dijo que prefería concentrarse en aumentar las exportaciones y usar zanahorias para impedir que los empleos industriales emigren a otros países. “Tenemos que lograr que Toyota y otras compañías semejantes instalen aquí sus plantas (…) y pienso que con las políticas tributarias y regulatorias adecuadas, y otras medidas, lo podemos lograr”.

¿Y los garrotes? Trump amenaza con imponer aranceles de entre 35% y 45%. Ross insinuó que esto depende de cada caso y no se trata de una política generalizada como lo fue la ley Smoot-Hawley de los años 30, que en opinión de la mayoría de los historiadores agravó la Gran Depresión.

“Los aranceles tienen un papel útil (…) al corregir las prácticas inapropiadas y como una herramienta de negociación”, dijo Ross ante el Congreso. “Estoy muy al tanto de Smoot-Hawley (…) esa clase de estrategia no funcionó muy bien en ese entonces y, probablemente, no funcionaría muy bien ahora”.

El departamento que encabeza Ross es el encargado de presentar quejas contras las importaciones que son subsidiadas o son vendidas por debajo de su costo de producción en su país de origen, una práctica conocida como dumping. Ross prometió “iniciar” acusaciones de dumping en vez de esperar las quejas del sector afectado. También quiere darles menos tiempo para responder a los acusados y mejorar el cobro de los impuestos adeudados.

EE.UU. exigiría mayores concesiones en los pactos de libre comercio vigentes y futuros y podría renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) con México y Canadá. El periódico canadiense The Globe and Mail informa que Ross quiere imponer reglas de origen más estrictas, es decir, qué cantidad de contenido no norteamericano puede contener una importación para entrar a EE.UU. sin pagar aranceles. Ross sugirió que EE.UU. le pediría a México subir el salario mínimo.

Hay otros indicios de que las posturas de Trump sobre el libre comercio podrían ser menos antagónicas de lo previsto. El presidente le dijo a The Wall Street Journal que no catalogaría a China como manipulador de su divisa, tal y como había prometido. “Hablaría con ellos primero”, manifestó.

Trump agregó que un plan de la Cámara de Representantes, dominada por el Partido Republicano, para gravar todas las importaciones como parte de una reforma de los impuestos que pagan las empresas es demasiado complicado. Eso no quiere decir que se opone a gravar las importaciones. Tal vez lo prefiera hacer caso por caso. “Para ciertas compañías que trasladan empleos (…) puede haber repercusiones”, dijo Steve Mnuchin durante su comparecencia ante el Senado, que debe confirmarlo como secretario del Tesoro. Trump “no ha sugerido de ninguna forma un arancel fronterizo generalizado de 35%”, enfatizó.

Leer mas: http://lat.wsj.com/articles/SB10840501202586743580104582575820954428112

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