Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, agosto 01, 2016

Venezuela, ¿el final del túnel?

En la mayoría de los países el gobierno dice que las cosas andan bien y la oposición dice que están mal. Pero según un viejo chiste, las cosas andan mal de verdad cuando el gobierno se pone de acuerdo con la oposición: cuando el gobierno también dice que las cosas andan mal. Pero hasta ahí llega el chiste y el acuerdo entre las partes, porque el gobierno le echa la culpa a la oposición y la oposición al gobierno.

El chiste se pone amargo al mirar a Venezuela, pero ilustra tan certeramente lo que sucede en el país que es casi inevitable traerlo a la memoria. Hace años que gobierno y oposición están de acuerdo en que las cosas andan mal, mucho tiempo que se culpan mutuamente, mucho tiempo que el gobierno intenta eliminar a la oposición y los opositores hacen lo posible para que se vaya el gobierno. Esta animosidad dificulta el diálogo y hasta ahora ha impedido cualquier tipo de acuerdo que logre sacar a Venezuela de la trampa.

Un cambio de gobierno por la vía constitucional, en el plazo más corto posible, es lo mejor que puede hacer el país para salir de la espantosa crisis que está viviendo. Pero el odio al otro bando, el culparse mutuamente de lo que pasó, seguirá dificultando los acuerdos en Venezuela durante décadas si sus ciudadanos no se toman en serio la tarea de entender la situación y resolverla.

Mientras tanto, la vida de los venezolanos empeora día tras día y lo ha estado haciendo desde fines de 2012, cuando la baja en el precio del petróleo desató la crisis. Hay recién nacidos que mueren en los hospitales debido a la falta de medicamentos; es preciso hacer largas colas para comprar alimentos, papel higiénico y otros productos de primera necesidad. Maduro militarizó la producción, importación y diistribución de alimentos y medicamentos para hacer llegar los productos de la mejor manera posible a los consumidores, evitando saqueos y corrupción. No hay leche ni harina desde hace meses. El cruce a pie de 100.000 venezolanos a Colombia, para comprar comida al abrirse temporalmente la frontera hace unas semanas, mostró claramente la dimensión de la emergencia humanitaria que vive el país.

Una emergencia humanitaria declarada oficialmente por Naciones Unidas permitiría llevar comida y medicamentos al pueblo venezolano. Pero para que eso suceda es el gobierno quien tendría que pedirlo y no hay indicios de que lo vaya a hacer.

Las cifras de la economía venezolana son este año las peores del mundo. La espiral inflacionaria se ha desatado al punto que el FMI acaba de corregir sus proyecciones, pronosticando ahora 480% de inflación para 2016 y un exorbitante 1.640% para 2017. Su pronóstico de crecimiento es que la economía se contraerá 10% este año.

La crisis puede haberse desatado por la baja en el precio del petróleo, pero esa fue sólo la gota que rebalsó el vaso. La tragedia venezolana es responsabilidad de Hugo Chávez, quien tuvo la suerte de morir justo antes de que estallara la mayor crisis de la historia de Venezuela. Chávez desmanteló el aparato productivo del país al decidir que con los petrodólares se iba a poder importar de todo, al tiempo que gastaba y se endeudaba para financiar los programas sociales que le aseguraron victorias electorales durante sus 14 años de gobierno. Ese populismo, hecho en nombre del pueblo, tiene hoy desabastecido y desamparado al pueblo.

Leer más: http://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/venezuela-el-final-del-tunel

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