“Los hombres hacen su historia, pero no saben la historia que hacen” / Raymond Aron
Dirigentes y partidos políticos venezolanos se encuentran, a nuestro juicio, en su mejor momento para evitar que la democracia desaparezca desde que Hugo Chávez dio el golpe militar para derrocarla el 4 de febrero de 1992.
Para dar sustento a nuestra afirmación, vamos a analizar dos acontecimientos políticos del pasado en la región. Lo haremos desde la perspectiva de los estudiosos que explican los hechos históricos dando “primacía a la acción humana”, al papel de los “actores políticos”, a la “autonomía de la política” (véase: ARON R. Lecciones sobre Historia. Cursos del Collège de France-1973, Cap XVIII: Los Actores. Responsabilidad, culpabilidad, intención. FCE, 1996).
Se trata de la destitución legal ocurrida en Latinoamérica de dos importantes actores políticos: el ex-presidente Fernando Collor de Mello, destituido en Brasil el 29 de septiembre de 1992, y el ex –presidente Carlos Andrés Pérez (CAP), depuesto en Venezuela el 21 de mayo de 1993.
Fernando Collor de Mello (1990-1992), primer presidente electo por voto popular destituido legalmente
En 1985, de la mano de los militares, la democracia volvió a Brasil después de dos décadas de dictadura. Pero no sería hasta diciembre de 1989 que se designaría presidente por elección popular al economista Fernando Collor de Mello, hecho que no sucedía desde 1960. Collor basó su exitosa campaña en un discurso “antipolítica”, “antipartido” y “anticorrupción”. El instrumento político con el que se postuló para la campaña fue un partido nuevo, como eran casi todos, llamado Partido de Reconstrucción Nacional (PRN), que había nacido 9 meses antes, el 2 de febrero.
Collor ganó con 53% en segunda vuelta, donde derrotó a Lula da Silva que alcanzó 47%. Su liderazgo personal era su capital político y el único escudo que tenía para enfrentar la caótica situación, pues no contaba con “poder partidario”: el PRN en el Congreso sólo había obtenido 31 de los 495 diputados y 3 de los 81 senadores. Como sabemos, asumió el gobierno en medio de una grave crisis económica, política y social, reflejada en una hiperinflación de 1.973% en 1989, la cual fue un factor que al comienzo de su gobierno jugó a su favor porque dio pie para que la población, buscando salida a aquella situación desesperada, avalase su Plan de Estabilización Económica (llamado Plan Collor).
Collor tenía muy claro su objetivo: implementar un Plan de Estabilización para llevar al país a la modernización. Adelantándonos, diremos que en la inflexibilidad de su objetivo estuvo el factor clave para explicar el fatal desenlace político de nuestro actor: su destitución como presidente.
Es muy importante destacar que dicho Plan fue implementado sin que existiese ningún acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las medidas de Collor se orientaron por la línea liberal en economía que había caracterizado su concepción política: equilibrios macroeconómicos para controlar la inflación, apertura comercial, liberalización financiera, privatizaciones de empresas estatales, etc.
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