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| Actores recrearon parte de la batalla de Waterloo, en Bélgica, en el marco de las conmemoraciones de la célebre batalla. Foto: FRANCE PRESSE |
¿Son las guerras napoleónicas dignas de estudio para comprender mejor la situación económica europea actual? Lo dudaba hasta que leí a Andrew Roberts, un historiador inglés que acaba de publicar "Napoleon, a life" (Viking, 2014). Uno se pregunta qué más se puede aprender después de que han sido publicados unos 60.000 libros sobre Napoleón, partiendo por sus propias memorias. Sin embargo, Andrew Roberts ofrece una nueva visión sobre el conflicto ideológico y militar que enfrentó a ingleses y franceses durante 15 años hasta Waterloo, hace dos siglos.
Apoyado mayormente en unas 30.000 cartas escritas o dictadas por Napoleón, Roberts argumenta que todas las guerras interminables libradas por el emperador francés contra sus enemigos continentales -Austria, Prusia, Rusia, España y Portugal- eran una sola batalla indirecta contra el Reino Unido, que no podía invadir. Para someter a los británicos, Napoleón trató de asfixiar su comercio: él, por lo tanto, llegó a la idea de un bloqueo continental (al que llamó el Sistema Continental), que privaría a los británicos del mercado europeo. Francia versus Inglaterra fue un conflicto entre el libre comercio y el proteccionismo.
Napoleón se había convertido en un prisionero de su propia lógica antimercado. Para bloquear el comercio, tenía que tomar el control militar de cualquier puerto entre San Petersburgo, en Rusia, y las costas de Italia, una tarea imposible. Los comerciantes británicos utilizaban banderas de Estados Unidos -que permanecía neutral- y negociaban con contrabandistas europeos. Napoleón no entendía que el libre comercio no podía ser aniquilado, ya que es esencial a la naturaleza humana y a la prosperidad económica. Recordemos que en la Unión Soviética el mercado negro se convirtió en la estrategia de supervivencia del pueblo ruso en una economía comunista. Cuanto más Napoleón trató de imponer su sistema, más empobreció a su propia gente y creció el antagonismo en las naciones conquistadas. Hasta 1812: los rusos, sofocados por el bloqueo, decidieron reabrir sus puertos a los británicos y se volvieron contra los franceses, hasta la victoria final en 1815.
En realidad , Napoleón era un verdadero creyente en el proteccionismo como una manera de desarrollar la economía continental, incluso antes de imponer el bloqueo. Andrew Roberts no menciona una controversia significativa de 1803, entre el aún no emperador y Jean-Baptiste Say, el principal economista francés de su época. Say estaba por publicar su "Tratado" sobre economía política, que se considera como el primer ensayo teórico escrito en francés sobre cómo funciona la economía.
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