lunes, febrero 09, 2015

¿Puede evitarse la crisis? - LUIS CARLOS PALACIOS

Venezuela vivió en 2014 una desmejora en sus indicadores económicos, pese a precios del petróleo. Las medidas de ajuste deben hacerse simultáneamente y de forma inmediata.

Venezuela se encuentra en una posición extremadamente difícil. Cuando los precios del petróleo se encontraban alrededor de los 100-90 dólares el barril, la situación era problemática, ya que nuestros balances eran problemáticos. Hoy, con un precio del petróleo alrededor de 40 dólares el barril, la crisis es más grave, tanto así que se supone que pueda caer en el lapso de este año en algo similar a un default.

Ya en el año pasado la economía se contrajo en un 4% durante los primeros tres trimestres, con una inflación que superó el 65%, el déficit fiscal cerró alrededor del 15-20% (estimado), y el mercado negro de la tasa de cambio se colocó alrededor de los 180 Bs/dólar, casi 30 veces superior a la tasa de 6,30 Bolívares/dólar. Además, existieron bienes escasos en los mercados de productos.

Siempre hemos considerado que no tiene mucho sentido el agravamiento de la situación, especialmente si se piensa en las inmensas reservas de petróleo que tiene Venezuela, 298 mil millones de barriles, las primeras del mundo, superiores a las de Arabia Saudita. Sin embargo, también hemos señalado que Venezuela tenía que corregir sus balances económicos, que básicamente implicaba una devaluación y ajuste fiscal.

CAMBIO DE ENFOQUE
La baja del precio del petróleo, y la perspectiva de que ello dure algún tiempo (¿uno o dos años?), puede cambiar el problema. De hecho el país podía sobrevivir siempre que tuvieses acceso a los mercados de capitales para liquidar las obligaciones externas.

Pero la caída de los precios del petróleo plantea el problema en forma diferente, ya que aparentemente están negados accesos a nuevos capitales si no se hacen cambios importantes. Estamos en una situación donde o se toman las acciones de corrección de los fuertes desbalances económicos, posiblemente accediendo a un préstamo del Fondo Monetario Internacional, o sencillamente la economía puede entrar en una situación de colapso.

La cuenta corriente de la balanza de pagos puede tornarse negativa y una crisis de confianza puede precipitarse creándose una situación realmente grave.

Con un precio del petróleo de 45 dólares el barril, el déficit de la Cuenta Corriente puede llegar a 17,2 millones de dólares, cumpliendo con el requisito de 12,6 millones de dólares de servicio de la deuda. En verdad los ingresos serían menores, puesto que hay que recordar que parte de nuestras exportaciones van a Cuba y al Caribe, y parte son el pago de la deuda a China, es decir son exportaciones que no generan caja.

Las acciones para evitar que la situación empeore peligrosamente son claras. Una devaluación importante, posiblemente a una tasa entre el Sicad I y Sicad II, más cercana al Sicad II. Control de las cuentas fiscales para que no exista un exceso de liquidez que impulse aún más la inflación, pudiendo el déficit fiscal llegar al 4% del producto. Y posiblemente llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para un préstamo que nos ayudase a salir de la actual situación, lo cual implicaría dejar de lado todo el "Socialismo del Siglo XXI".

Las medidas deben ser simultáneas. Sin embargo el gobierno tiene algo así como "una dinámica propia": Un dólar a 6,30 bolívares para alimentos y medicinas, otro intermedio entre el Sicad I y II, y otro libre. Ello no elimina los elementos centrales del "Socialismo del Siglo XXI", y por tanto no evitará el agravamiento de la crisis. ¿Y qué sucederá cuando le añadimos la "nacionalización" de las cadenas de farmacias?

R. de la Fuente (2015), Venezuela: In the Direst of Dire Straits, UBS.

http://www.talcualdigital.com/

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