Al menos hasta donde alcanza la memoria, no recuerdo un gobierno tan obsesivamente mentiroso como el instalado por Hugo Chávez. Aunque pudiera alegarse que la razón está precisamente en esa «falla de origen» el haber sido fundado por un mitómano de proporciones siderales, cuesta entender cómo, transcurridos 16 años de un sistema que pretenden tan exitoso, la burocracia más numerosa que ha conocido el país siga empantanada en esa precaria estrategia que olvida que es más fácil agarrar a un mentiroso que a un cojo.
Hace escasos días se juntaron tres ministros uno de ellos vicepresidente nada menos que de una entelequia bautizada Socialismo Territorial a caerle a mentiras al país, lanzando al voleo cifras sobre las obras de infraestructura y vivienda que según dicen ejecutarán este año. Loable intención visto el retroceso ocurrido en esta década y media, pero que no soporta el más mínimo análisis. El espacio disponible apenas permitirá una visión a vuelo de pájaro sobre las ofertas en materia de vivienda, pero bastará para calibrar la envergadura de los embustes.
Aseguran que para 2015 estarán en ejecución 687.241 viviendas aunque las cifras oficiales del ministerio correspondiente dicen que prácticamente eso mismo (674.121) es lo que han logrado construir en 4 años de vigencia de la Misión Vivienda, con todo y que en esa contabilidad incluyen la trapacería del «barrio nuevobarrio tricolor»; y afirman sin pestañear que de esas se concluirán este año 354.775, cuando en 2014 (siempre cifras oficiales) apenas pudieron concluir 126.248 de las 400.000 ofrecidas, y eso cuando elbarril de petróleo más que duplicaba el precio que se estima para 2015.
Como se ha argumentado en esta columna, mienten porque no saben hacer otra cosa: con descaro casi admirable han venido jactándose de su supuesto «proyecto país» cuandono hacen más que cabalgar constantemente la improvisación, que, si es verdad que nace de su inconmensurable ignorancia, es también burla descarada al ciudadano.
Este país y sus ciudades reclaman un futuro digno que 16 años de «socialismo», cada vez más enredado en la corrupción y la mentira, ha sido incapaz de ofrecerle. Levantarse sobre esta ruina física y moral no será fácil, pero existen el talento, los recursos y la ética ciudadana para hacerlo. El primer paso es dejar de lado las mentiras y el varias veces desmentido mito de la bendición del petróleo: este es un recurso valiosísimo si se apoya en la inteligencia, el trabajo duro y el reconocimiento de los obstáculos y dificultades a afrontar. @marconegron
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