El diálogo como solución al conflicto político, social y económico que vive Venezuela es inaplazable, así lo afirma el historiador y analista político Ángel Lombardi. "Pero no es sentarse a conversar y reír como tontos, es plantear diferencias, discutir y buscar salidas lo más civilizadas posibles y lo más constitucional posibles".
Sostiene que el "margen de maniobra" del Gobierno se agota a medida que aumenta el descontento de la sociedad con las dificultades de abastecimiento y producción de alimentos y servicios básicos, así como las amenazas de expropiaciones a empresas privadas. "La realidad va a obligar a los actores del Gobierno a aceptar el diálogo. Ellos están calculando hasta dónde pueden estirar la situación, pero tarde o temprano las puertas se les cerrarán y tendrán que sentarse en la mesa", sentenció el rector de la Universidad Cecilio Acosta.
Asegura que ambos bandos, oficialistas y opositores, afrontan un clima de "contradicción y diferencias internas además de la falta de credibilidad en la clase política"; sin embargo, defiende la posibilidad de una solución que no involucre violencia, actos que vulneren la Carta Magna y repita eventos "que puedan desencadenar en una larga guerra civil".
"La palabra negociar en la política no es mala", recalcó el analista durante un conversatorio realizado en la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica). "Si confrontamos nos espera la violencia por mucho tiempo y eso no lo quiere nadie", aseveró.
Cuidan sus negocios
Para Ángel Lombardi, el problema económico de Venezuela radica en que los sucesores de Chávez "están entrampados en sus discurso y no se atreven a tomar la decisión" para no afectar sus intereses personales.
Señala como ejemplo las propuestas de modificación al sistema cambiario hechas por los economistas, tanto de la oposición como de corrientes afectas al pensamiento revolucionario, "¿por qué no se elimina el dólar a 6.30? Porque es el principal negocio de un grupito del Gobierno, todos quieren acceder a las divisas preferenciales y se creó una estructura viciada y eso los tiene entrampados", soltó.
"Receta del brujo"
El rector de la Unica conjuga en lo que llama "la receta del brujo" la aplicación de tres estrategias políticas que a su juicio han perjudicado a los ciudadanos venezolanos, principalmente en los últimos tres quinquenios.
"El mesianismo, cuando le dicen al pueblo: 'Tranquilo, usted no haga nada que aquí va a llegar alguien', el populismo y su discurso de: 'Yo soy el pueblo, pero vivo como millonario', y el militarismo, acentuado en la necesidad de control de todo y todos", explicó.
Para el académico, el apego al derecho democrático del voto es fundamental este 2015, ante la cercanía de las elecciones parlamentarias.

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