Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, febrero 03, 2015

Dilemas de la recuperación europea - LUIS CARLOS PALACIOS

En el viejo continente no existe consenso para lograr cambios. Falta acuerdo para lograr una política común de estímulo económico. La proyección es que las finanzas de estos países no crecerán mucho

La recuperación europea pasa por varias fases, donde la debilidad estructural de este peculiar arreglo resulta un elemento central. Debe recordarse que se trata de un conjunto de naciones dispares en su nivel de desarrollo, con un "centro" y una "periferia", una moneda común y una política fiscal relativamente independiente, dentro de rangos que son proclives a diferencias entre sus miembros.

Su situación es realmente diferente a los EEUU, donde existe una clara unidad de sus políticas, especialmente para superar la crisis que implicó la Gran Recesión que comenzó en 2008. El problema de la Unión Europea es la larga duración de esta crisis, todavía sin síntomas de verdadera recuperación.

Para este año las proyecciones de sus economías son muy modestas, prácticamente una situación cercana al estancamiento. Ello contrasta con las posibilidades que tienen alguno de sus países, especialmente aquellos con posibilidades de dinamizar con mayor fuerza su economía, y de paso la del conjunto de la unión.

DESDE BERLÍN Un ejemplo de este caso es el de Alemania. De acuerdo al trabajo de Elekdag y Muir (2014), Das Public Kapital: ¿How Much Would Higer German Public Investment Help Germnany and the Euro Area?, existen posibilidades reales para un aumento en la inversión pública en Alemania, tanto por necesidades propias como por el empuje que ello representaría para toda la Unión Europea.

La situación de Alemania es realmente clara. Se trata de un país que ha perdido potencial de crecimiento, con una población que está envejeciendo en forma relativamente rápida, muy baja inversión pública y una situación financiera bastante cómoda.

Siendo este el caso, un aumento de la inversión pública no sólo estimularía el crecimiento de su demanda en el corto plazo, también en el largo plazo generaría efectos positivos a lo largo de toda la Unión Europea.

Además, Alemania es un país cuya red de transporte, a pesar de su fama, se encuentra en cierta manera desfasada en el tiempo, requiere una actualización en forma más o menos rápida.

En concreto, la inversión adicional podría venir a este sector.

Utilizando el modelo de seis regiones mundiales del FMI, un modelo de equilibrio y dinámico-estocástico, con una política monetaria de acomodación se obtuvieron resultados positivos con buenas pruebas econométricas.

Primero, un incremento de la inversión pública en Alemania estimula la demanda y el producto en el corto plazo, y al mismo tiempo eleva el producto a largo plazo al transformarse la inversión en capital.

Por ejemplo, una inversión pública de cuatro años que representase un incremento de ½ punto porcentual del producto, daría como resultado el incremento de ¾ por ciento en el producto interno de Alemania en el largo plazo.

Y segundo, los beneficios a lo largo de toda la Unión Europea son claros e importantes, tanto en el corto plazo como en el largo plazo. Si se toma la misma el mismo incremento de su inversión pública de ½ porcentual del producto por cuatro años, este no solo tiene beneficios internos sino también externos, a lo largo de toda la zona Euro.

Principalmente países como Irlanda, Italia, Portugal y España (en forma conjunta), donde el incremento del producto de estos países sería de 1/3 de punto porcentual cada año, utilizando la política monetaria de acomodación. Resumiendo, no sólo sería beneficioso para Alemania y la zona del Euro este estímulo, sino que es beneficioso de otra forma: el nivel de inversión pública en Alemania es muy bajo, país que está envejeciendo rápidamente.

Sin embargo la situación europea no está clara. Por un lado, como afirma Feldstein (2015), ¿Ending The Euro Crisis?, existen dificultades en la configuración de esta zona para aplicar políticas de estímulo. Mario Draghi (presidente del BCE) ha dicho que la estrategia de Europa para solucionar la crisis tendría tres vertientes: reformas estructurales para hacer la zona más competitiva, política fiscal en aquellos países que tengan recursos, y una política monetaria expansiva a objeto de devaluar la moneda, la cual ya está dando algún resultado.

Y como todos sabemos, las reformas estructurales son un objetivo difícil y de largo plazo, sobre todo en Europa. Por otro lado, el país que más posibilidades tiene de instrumentar una política de estímulo fiscal es Alemania, que realmente se conforma con tener sus cuentas fiscales en orden. En verdad no parece que exista el consenso colectivo para una recuperación rápida de Europa.

http://www.talcualdigital.com/

5 comentarios:

  1. La crisis de endeudamiento público que enfrenta Grecia no es la primera en su historia. La diferencia es que en el pasado el Estado griego se endeudaba teniendo una moneda propia. Eso le permitía emitir para conseguir dos propósitos: devaluar la moneda para favorecer la competitividad de sus exportaciones, y generar inflación para reducir el valor real de la deuda pública denominada en dracmas (la moneda griega hasta 2002). La novedad no es por ende el hecho, sino el contexto: la crisis actual sorprende a Grecia dentro de la euro zona, en donde impera una moneda común (el euro), sobre la que no tiene mayor influencia.

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  2. En vísperas de las recientes elecciones, algunos prominentes políticos europeos hicieron todo lo posible por intimidar a los votantes griegos. El gobierno alemán filtró al diario Der Spiegel su presunta convicción de que un triunfo de la izquierda radical en Grecia implicaría su salida del euro. El presidente checo, Milos Zeman, dijo incluso que Grecia debería ser expulsada de la euro zona. ¿Por qué Grecia merecía ser expulsado de la zona euro? Por su irresponsable política de endeudamiento público, sustentada en mentiras flagrantes sobre las cuentas nacionales. ¿Por quién debían votar los ciudadanos griegos si querían evitar la expulsión? Por el Partido Socialista Panhelénico pero, sobre todo, por el partido Nueva Democracia. ¿Quiénes son ellos? Los partidos que gobernaron durante los últimos treinta años. Es decir, los culpables tanto del endeudamiento excesivo como de la manipulación de las cifras oficiales.

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  3. Uno debería recordar eso cuando algunos líderes europeos se rasgan las vestiduras porque las cuentas en el programa de Syriza no cuadran. Eso es cierto, pero cuando de Grecia se trata, todo el mundo ofrece un edén poblado por hadas y unicornios al final de un arcoiris. Por ejemplo, el FMI no tiene ningún problema en detectar la manipulación de las cifras oficiales sobre la inflación en la Argentina. ¿Es creíble que no detectara una manipulación mucho mayor en el caso de Grecia? Los acreedores de Grecia, ¿de veras creían que el déficit fiscal en 2009 sería de 3,7% del PIB (según la proyección oficial), y no de 15,2% (como realmente fue)? La denominada “Troika” (V., el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea), ¿creía realmente en 2010 que las políticas de austeridad elevarían el desempleo a un tope de 15% (en lugar del 25,8% actual), y que la economía comenzaría a crecer en 2012 (creció 0,7% el último trimestre de 2014, luego de caer en 25%)?

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  4. Un columnista en el diario El País argumenta que una deuda de 175% del PIB (como la griega) es sostenible. Tal vez, pero obvia recordar que cuando comenzaron las políticas de austeridad en Grecia, esa proporción era de 148%: al reducir el tamaño de la economía, esas políticas están empeorando el problema. La experiencia de Estados Unidos (tanto bajo Clinton como bajo Obama) sugiere que una política de fomento al crecimiento en una primera etapa sería mejor para reducir la proporción de la deuda a futuro. Incluso en la meca del capitalismo británico (el diario Financial Times) uno encuentra hoy en día columnas como la de Wolfgang Münchau, con titulares otrora surrealistas: “La Izquierda Radical tiene Razón sobre la Deuda Europea”.

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  5. La experiencia de Estados Unidos (tanto bajo Clinton como bajo Obama) sugiere que una política de fomento al crecimiento en una primera etapa sería mejor para reducir la proporción de la deuda a futuro.

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