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El sistema de peajes es una realidad en Cúcuta mientras que en Táchira sigue siendo promesa.
Gráficas: Andrés Rodríguez
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Sin lugar a dudas la frontera colombo – venezolana tiene dos caras, no sólo porque se trata de dos países distintos, con sistemas económicos diferentes e ideologías separadas, sino también por sus niveles de desarrollo y el trato que sus gobernantes le dan a las calles, avenidas y negocios de cada lado.
En el Táchira ya es habitual escuchar “qué diferente está Cúcuta”, “ni parecida a la de años atrás”, “es más bonita que San Cristóbal”. Una realidad, que aunque no es aceptada por muchos, es parte de lo que ha dejado el transcurrir de los años, el cambio de gobernantes y la voluntad política.
Aunque los Puentes Internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander son los mismos, la diferencia entre Cúcuta, San Antonio y Ureña es abismal. De lado colombiano, calles asfaltadas, ampliadas, señalizadas, demarcadas y limpias, le dan la bienvenida a propios y visitantes; mientras que de lado venezolano, calles maltratadas, sin señalización, poca demarcación y la presencia de basura se hace evidente.
¿La responsabilidad?, de los gobiernos nacionales, regionales y municipales. Sin importar si el gobernante de turno es o no del partido de Gobierno, en estas zonas no se ha visto cambio. Pareciera que de lado venezolano, son los ciudadanos los que tienen que buscar la manera de crecer, frente a una crisis económica inminente, los fuertes controles militares y el abandono que sus regiones presentan.
Peajes
Desde hace años de lado tachirense ya no se cobran peajes en las vías, importantes para contribuir en su mantenimiento. En Cúcuta, poe el contrario, hay un sistema de peajes que se ve reflejado en sus calles y avenidas.
En varias oportunidades el gobernador del Táchira, José Gregorio Vielma Mora ha afirmado que la activación de peajes ha sido una de sus propuestas permanentes al Gobierno nacional, con el fin de mejorar la vialidad de la zona de frontera y zona Norte de la entidad andina.
Específicamente el 11 de septiembre de 2013, el mandatario regional propuso la instalación de un peaje en la frontera con Colombia, con la finalidad de crear un ambiente recíproco entre ambas naciones. En aquella oportunidad, la autoridad tachirense explicaba que para entrar a Colombia se cancelaban 2mil pesos todos los días, mientras que para ingresar a Venezuela no se cancela nada.

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