A diferencia de lo que algunas personas opinan, creemos que las diversas identidades regionales lejos de dificultar la identidad nacional, contribuyen a definirla.
Puede afirmarse entonces que el marco socio-cultural sirve para identificar al venezolano, caracterizando su manera particular de pertenecer al país. Por ello la identidad nacional no puede construirse sino a partir de una relación de identidad establecida entre el individuo y el medio natural y cultural dentro del cual vive, en función de las relaciones que ese individuo establece con su espacio natural y con su tiempo histórico.
Ese ámbito físico cultural dentro del cual se lleva a cabo el conjunto de relaciones establece unas formas de conducta, de pensar y de expresarse, que alcanza manifestaciones concretas en la música, en el humor, en las actitudes colectivas, en todo aquello que conduce a que un hombre se identifique con su espacio y con su tiempo y que un pueblo, a pesar de las diferencias que existen entre las individuales que lo integran, reacciones de igual manera ante determinados estímulos o fenómenos.
Eso lleva a cada región a conformar una identidad que le es propia, contribuye a crear, en el conjunto de todas ellas, la identidad nacional, que es una, aunque no única. Las identidades regionales son afluentes de la identidad nacional, por eso el regionalismo, sea zuliano, andino, oriental o de cualquier otra parte, entendido como una forma de identificarse con el espacio y con los demás hombres que lo comparten, contribuye a reforzar el sentimiento de nacionalidad.
Si entendemos la cultura como la forma como los hombres establecen sus relaciones con la naturaleza y con los demás hombres, podemos hablar de un estilo de vida común que caracteriza a los distintos pueblos. De allí que pueda decirse con propiedad que existe "una pluralidad de culturas".
La cultura, abarca la totalidad de la vida de un pueblo, el conjunto de valores que lo animan y de desvalores que lo debilitan y que, al ser participados en común los reúne en base a una misma conciencia colectiva.
Desde el punto de vista de la identidad nacional lo esencial de la cultura está constituida por la actitud con que una región afirma o niega su vinculación con la cultura que conforma la nación a la cual pertenece. De manera que cada uno de esos elementos puede tener su forma particular de afirmar su vinculación con la nación. Como el regionalismo maneja en forma expresa o tácita el concepto de que la concentración de la riqueza, del poder político y de las competencias administrativas constituyen desvalores de nuestra cultura nacional, el hecho de combatirlos no lo sitúa en una relación antagónica con la identidad nacional, antes por el contrario, esa lucha enfatiza en forma positiva su vinculación con la nación, al tratar de corregir el desvalor que la debilita.
En consecuencia, las diferentes actitudes regionales son componentes de un proceso que se desenvuelve en un ámbito socio-cultural más amplio como es la nación. De allí que la diversidad regional, contribuya a conformar la identidad nacional, Sin culturas locales no podría existir una cultura nacional.

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