Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, septiembre 09, 2013

Maduro: “Cristo multiplicó los penes” / Gustavo Tovar-Arroyo

La santidad inmerecida. No soy un santo ni aspiro a la santidad; no la merezco. No le hinco la rodilla a la fe cínica del socialismo, ni soy feligrés de la ruindad chavista. Soy su apóstata.

Escribo desde la libertad. Trato de reflejar la intensidad de mi tiempo: desgarrador e insolente. Deseo ser parte de él: increpándolo, aborreciéndolo, condenándolo, a veces, exaltándolo claro. Pero ser parte de él, eso es lo fundamental.

Revelo que tampoco espero que el tiempo “perfecto” de Dios se haga sobre nuestro despelote, pues prefiero no involucrar al Todopoderoso en cosas tan banales y sosas como la política venezolana.

Pero la estolidez de Nicolás Maduro obliga, siempre obliga.

Maduro y la multiplicación de los penes

No fue una fragilidad verbal ni un desliz retórico, fue una manifestación impecable de la descomposición de su espíritu. Cuando Nicolás Maduro estimulaba a sus feligreses a “meterse en cada escuela”, a “meterse en cada niño, a multiplicarse ahí, como Cristo multiplicó los penes”, nos mostraba su forma de entender y hacer política: a falo limpio.

Confundir aunque sea de manera equivocada “panes y peces” con “penes” para meterlos en las escuelas, en cada niño, como si fuera un arte, sólo ocurre en un alma pervertida; involucrar a Cristo en toda esa depravación es apocalíptico.

La perversión sexual del madurismo no es nueva, nos consternó durante la campaña electoral y hoy es práctica común y permanente. Entonces escribí muy anonadado: El falo o la podredumbre electoral, por la inédita escatología sexista en una contienda democrática latinoamericana, pero fui ingenuo, no tenía idea de lo que vendría.

La naturaleza discursiva del madurismo, toda la fuerza de sus ideas y la pobreza de su debate ideológico gira entorno a referencias sexuales. Es todo lo que tiene y ofrece su ser: trivialidad venérea.

Que si tal es mariconsón, que si aquél se la pasa en la calle Libertador (conocida por su tránsito de transexuales y travestis) , que si éste es homosexual.

Nicolás Maduro es un alma sifilítica y eso refleja en su discurso.

Sodoma y Gomorra, chavista

Pese a todas las dificultades y amenazas, el pueblo fue sabio con su voto, abominó democráticamente la perversión fálica de Maduro -intuyó la degradación que se avecinaba y la rechazó-, pero los líderes de la oposición no supieron o no quisieron obedecer la voluntad popular, recularon, voltearon su rostro como la mujer de Lot y hoy son estatuas de sal en esta ignominia histórica.

La perversidad se ha institucionalizado. La perversidad en todas sus formas y rostros: sadismo judicial, depravación legislativa, narco economía, corrupción, homofobia, demagogia, adulteración ideológica, etcétera.

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