Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, mayo 24, 2012

La falsa imagen / SIMÓN GARCÍA


Estamos frente a una situación en la que uno puede mirar en el espejo un reflejo distinto al de la realidad. Sea que la aumente o disminuya la imagen reflejada es una parodia. Pero la distorsión es proclamada como realidad oficial por un régimen que está apelando a todo para perpetuarse unos años más. Y probablemente aceptada por una parte de la población que antes padeció una vida torcida por la pobreza real.

Es el falso espejo de un narciso que se atribuye condiciones de mejor, muy popular y más eficiente mientras el horror de la inseguridad es un parte cotidiano, sube el costo de la vida y baja el empleo.

Entre la gente de a pie aumentan las protestas y el malestar con una gestión a la que hay que detener antes que ella termine de empequeñecer, atrasar y pulverizar al país. La gran dificultad para la cúpula dominante es impedir que ese malestar se transforme en voto castigo.

El oficialismo desata una guerra de encuestas (ejemplarmente no duplicada con artimañas similares por Capriles) porque necesita instalar la idea de que el candidato continuista está por las nubes y es todavía invencible. Su propósito no es conquistar votos sino evitar que el retador los gane, crear incertidumbres y desmoralizar a los seguidores del candidato de la unidad para desmovilizarlos y derrotarlos anímicamente. Allá el que se deje, si acaso existe.

Diosdado Cabello, que sí tiene un pelo de tonto, acaba de dar unas declaraciones con aires de estamos inventando encuestas y qué. La confesión, sin embargo, fue atajada por un amenazador "las encuestas van a seguir saliendo". Y anticipó, para evitar dudas, la magnitud de las ventajas oficialistas.

Así que no extrañaría que la encuestadora Tecnovaticinios descubra pronto que los votantes de Capriles Radonski serán menos que los participantes en las primarias del 12 de febrero.

La ofensiva de los espejos falsos movería a risa si no fuera en estos momentos la principal pieza publicitaria de la campaña continuista, junto con la difusión del miedo y la preparación de un remate que monta un efectista juego de la pirámide con la entrega de casas en lugares que funcionarán como vallas animadas. Pero los dardos están dirigidos, más de mil veces, contra la fachada indecisa del electorado por la inmensa estructura de hegemonía comunicacional que ha instalado el régimen autoritario para hacernos pensar lo que a él le conviene.

Ciertamente hay encuestas que no son instrumentos de investigación, ni fotografías de nada sino misiles publicitarios hechos por encargo. Pero en la cesta hay manzanas que no están podridas. Entre esas seis o siete encuestadoras, unas con mayor confianza que otras según cada gusto, hay discrepancias: una parte da empate técnico o ventaja pequeña a favor de Capriles y otra registra una ventaja del candidato continuista en torno a los doce puntos.

¡Qué arranque tan distinto respecto a la última campaña presidencial! No hay que descalificar aquellos registros todavía adversos, sino leerlos bien y aprovecharlos para mejorar una campaña asumida con pasión y duro empeño por hacerla a ras de tierra por parte de un candidato que, como Henrique Capriles, quiere oír a la gente personalmente.

Faltan pocos meses. Hay que mirar otra vez el camino sin suponer que estará lisito, sin fallas de borde o inconvenientes interpuestos por el adversario. Nos toca caminar con más gente, muy juntos y mejor.

@garciasim