Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, agosto 04, 2011

La invasión / SIMÓN GARCÍA

Vemos en TV la segunda ­y dicen que última­ parte de una actualizada versión de la serie transmitida hace treinta años con el nombre de V: Invasión extraterrestre, donde unos reptiles alienígenas seducen al planeta con la excelencia de su medicina y su avanzada tecnología. Bajo el lema "Siempre en paz" infiltran a gobiernos, instituciones y empresas para apoderarse de la tierra.

Un guión similar, farragoso como toda anacrónica segunda parte, parece repetirse en la acelerada fagocitosis del proceso venezolano por la revolución cubana. La idolatría del Presidente respecto a Castro es el pasaporte de discutibles operaciones de solidaridad, convenios, ayudas recíprocas y asesorías. El modelo es el comunismo de Fidel y la Habana la meca de la transfusión autoritaria que se pretende implantar mediante continuos actos de fuerza, aderezados con baños de oxalme contra la Constitución y la voluntad popular. Un plan que, si se cambia de ojos, podría ser el único buen resultado en el decenal monumento de ineficacia que pretende ahora ocultar lo que realmente es.

Este socialismo de museo de cera está generando un conglomerado de conflictos que se revelan en la explosión simultánea de varias crisis y en la resistencia que ocasionan los empujones autocráticos en sectores cada vez más diversos del conjunto de la sociedad y las instituciones, incluidas sus disidencias y bases tradicionales de apoyo electoral.

Una situación que, junto a la colocación del Estado como competidor electoral directo, exige colocar su manejo más allá del rutinario esquema democrático de enfrentamiento entre gobierno y oposición.

El problema se agrava por los indicios de que la alimentación doctrinaria que proporciona Cuba pudiera estar siendo acompañada de una invasión selectiva de áreas claves del Estado venezolano por parte de órganos del Estado cubano. La importación de médicos "oye tú" se hizo bajo una justificación ponderable: acercar la salud a sectores desprotegidos y de muy bajos recursos. Fue recibida con la misma comprensión que se tuvo, desde antes del 99, con la asistencia de los técnicos cubanos en algunas ramas deportivas.

Pero la supuesta participación del G2 en labores de inteligencia no es un juego. Tampoco las denuncias sobre determinados manejos en Puertos y Aeropuertos; la ingerencia en los Registros Públicos y la entrega a Cuba, con su inadmisible sobreprecio, de la expedición de Cédulas y Pasaportes. Son señalamientos que no pueden recibirse como alarmas inmediatas para luego silenciarlas con la indiferencia que rodea la normalidad.

Si estas denuncias son ciertas, ningún venezolano podría consentirlas ni avalar que el gobierno las proteja con la impunidad que le extiende a la corrupción. El poder declinante no puede tratarlas con la distorsión informativa con que nos avergüenza su aprovechamiento electoralista de las vicisitudes del Presidente como paciente mediático. Está obligado a dar un parte, sin la intervención de los visitantes. twitter: @garciasim

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