La falta de transporte, la escasez de opciones de entretenimiento y los altos precios debido a la circulación de dos monedas figuran entre las principales quejas de los jóvenes en las dos ciudades principales del país: La Habana y Santiago.
En los pueblos de las provincias el conformismo es mayor, según comprobó El Nuevo Día durante un recorrido.
Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, explicó el contraste al señalar que los pueblos han logrado reanimar sus economías con restaurantes y cafeterías en peso cubano, lo que da alternativas más asequibles al bolsillo de la juventud. Mientras que en La Habana -donde prevalece el uso de la divisa- hay menos opciones.
El líder parlamentario sostuvo que la falta de opciones de esparcimiento es una queja de frecuente discusión entre los jóvenes cubanos y "un problema real", pero que no es exclusivo de Cuba.
Asimismo, reconoció que aún no tienen respuesta al dilema. "Es complejo. Son una serie de problemáticas: ¿cómo llego a la fiesta? ¿Cómo regreso? No puedes pensar en respuestas uniformes. Tiene que haber una diversidad de la oferta y se añaden limitaciones materiales como el transporte", apuntó.
También se le preguntó sobre cómo el liderazgo del país afrontará el reto de lograr que dicha generación, desvinculada de las realidades que motivaron la revolución y con otras aspiraciones e inquietudes, asuma las ideas del gobierno.
Según dijo Alarcón, en parte se confronta con el traspaso de la posta generacional en el Partido Comunista y a través del envío de médicos, trabajadores sociales y enfermeras en misiones a otros países del tercer mundo. "¿Cómo respondemos a las expectativas de la gente joven, que siempre ve las cosas desde otro ángulo y que ve las cosas que tenemos como una cosa natural? Ese es el tipo de desafío que tenemos", dijo Alarcón.
Opinó que si Cuba pudiera lograr que todos sus ciudadanos viajaran por el planeta ganaría la batalla política, y que si los norteamericanos vinieran a Cuba se caería el bloqueo.
Contra el etanol
- El presidente de Cuba, Fidel Castro, publicó ayer su segundo artículo en menos de una semana contra el plan de desarrollo de etanol de Estados Unidos y Brasil, dando otra muestra de mejoría y de un posible retorno a la vida pública. A ocho meses de haber dejado el poder por una enfermedad intestinal, Castro intensificó su actividad, y en un artículo difundido en el diario oficial Granma acusó a George W. Bush de una "internacionalización del genocidio" con su idea de producir biocombustibles a partir de alimentos.
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