2.1.26

Señores RoboLucionarios: Exíjanle asilo a EE UU Por Omar Jesús Estacio


@omarestacio

De los 193 Estados miembros de NN UU solamente, 124 son parte del llamado Estatuto de Roma, mediante el cual se creó la Corte Penal Internacional (CPI). Por consiguiente, ahora que la expulsión de esta última de su fiscal jefe, es cuestión de horas, literalmente. ¿Cuál chavista o madurista va a ser lo suficientemente desaprensivo para solicitar asilo en uno de los citados 124 países? ¿Para servirle de víctima propiciatoria al referido antro de La Haya, que se dispone a lavarse el rostro después de un cuarto de siglo de venalidad, corrupción judicial, de celestinaje de los delitos de lesa humanidad cometidos en Venezuela?

Les restaría, a los referidos criminales atroces, para escaparse de las eventuales órdenes de captura de la CPI, asilarse en alguno de los 71 Estados no firmantes del referido Estatuto de Roma. Pero nadie mata, tortura, arrasa una Tesorería Pública para gozar sus miles y miles de millones tintos en sangre del Pueblo en un país del Cuarto o Quinto Mundo, que son los que conforman el grueso de las naciones ajenas a la CPI.

Aunque Rusia, Arabia Saudita, Israel y China, nunca han sido parte del tratado que instituyó la CPI, tampoco son del Cuarto o Quinto Mundo. Pero sus barreras climáticas y de idioma son insalvables para los inminentes prófugos de la Justicia.

Tomemos dos ejemplos. Nacidos en las muy calurosas Cúcuta, el uno, y en El Furrial, el otro. Ninguno sobreviviría ni un par de horas en los 70º grados bajo cero de Norilsk, ciudad más septentrional de Rusia que es adonde remiten a los extranjeros indeseables. Además, Putin, su pretendido anfitrión y protector, después de exprimirlos hasta el último centavo les aplicará sus letales dosis de Novichok o la receta reservada para los “amigos”. Es decir, la recibida por su excompinche, Yevgeny Prigozhin, cuyo avión hizo estallar sin pudor alguno. En cuanto a los tres otros países del mencionado lote, serían recibidos, respectivamente, por el príncipe heredero saudí, Xi Jinping y Netanyahu, iguales o peores que el mismísimo Putin.

Cuba tampoco es opción. Años atrás -no muchos- el reputado penalista Samuel Rabin, con ejercicio profesional en Miami, denunció a través del rotativo Sun Sentinel de Ft. Lauderdale, Florida, que un considerable número de sus exdefendidos, refugiados en dicha Isla, después de ser exprimidos por las autoridades de La Habana habían sido devueltos a EE UU, arreados como reses, para que pagaran por sus fechorías.

Restarían los países latinoamericanos, en los que si hoy gobierna la derecha, mañana la izquierda, o viceversa, lo que no les garantiza a los sujetos tan peligrosos que hoy desgobiernan Venezuela, la impunidad que exigen para renunciar o para que los “renuncien”.

La conclusión es forzosa: el único país que les ofrece a dichos desgobernantes asilo seguro desde el punto de vista jurídico, es EE UU, porque además de su ininterrumpido hilo democrático, su presidente tiene facultad ilimitada para indultar a delincuentes muy peligrosos, incluidos los perpetradores de crímenes de lesa humanidad como sería en la presente hipótesis.

A lo largo de la historia, presidentes, tanto republicanos como demócratas de EE UU, han utilizado y siguen utilizando sus ilimitadas potestades constitucionales de perdón con fines cuestionables: George H.W. Bush indultó a los involucrados en el escándalo Irán-Contra; Bill Clinton lo hizo con el multimillonario y entonces fugitivo Marc Rich; Joe Biden liberó de las garras de la justicia a su hijo. En cuanto al señor Trump, para no entrar en mayores detalles, acaba de perdonar a un expresidente de Guatemala que estaba convicto por narcotraficante.

Los desgobernantes felones de Venezuela no se aferran al poder por patriotismo. Lo hacen para preservar sus propios pellejos y junto a ello lo mal habido que es lo que más aman en la vida. Hay que evitar que la operación “Lanza del Sur” desemboque en una carnicería.

Eso sí: Una vez residentes de EE UU, los indultados tendrían que cambiarse de, nombre, rostro, de bigote, de color de la piel, practicarse la liposucción y hasta de sexo, para no ser identificados por sus víctimas. Después de todo lo que han hecho, a partir de 2026 no pueden volver a caminar por las calles como Pedro por casa. ¿No les parece?

https://correodelcaroni.com/

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