lunes, junio 29, 2026

Una búsqueda desesperada de los últimos sobrevivientes en Caracas


Los voluntarios de un barrio de clase media de Caracas usaron taladros, picos y mazos para romper el hormigón, intentando encontrar a alguien que necesitara ser rescatado.

Trabajadores sobre un montón de escombros por la noche. Muchos llevan herramientas y cascos.
Un equipo de rescate en la Residencia Rita de Caracas, Venezuela, el sábadoCredit...Fabiola Ferrero para The New York Times

Un solo martillo neumático. Un par de picos. Hombres golpeando con todas sus fuerzas para atravesar varias plantas de hormigón e intentar llegar hasta los que aún están con vida.

La escena del sábado por la noche en San Bernardino, un barrio de clase media de Caracas, puso de manifiesto tanto la grave escasez de maquinaria pesada necesaria para rescatar a los sobrevivientes tras los dos terremotos del miércoles como la movilización masiva de la comunidad que se ha producido para intentar suplir esa carencia.

En la Residencia Rita, un edificio de apartamentos que se derrumbó cuando se produjeron los terremotos, encontrar a alguien con vida tres días después habría sido un milagro. Y, sin embargo, el sábado se reunieron cientos de personas para ayudar a localizar a los sobrevivientes.

Se alinearon como bomberos, pasándose baldes de escombros a lo largo de la fila para intentar despejar el camino.

“Esperanza siempre vamos a tener”, dijo María Alejandra Navarro, de 25 años, una periodista con formación en rescate que contó que había traído un equipo de 14 voluntarios al lugar.

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CreditCredit...Fabiola Ferrero for The New York Times
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Una mujer se asoma al balcón. Lleva un sombrero verde.
Una vecina observando cómo los equipos de rescate registraban los escombros. Credit...Fabiola Ferrero para The New York Times

En comparación con la situación en La Guaira, el estado cercano más afectado por la catástrofe, las condiciones en la Residencia Rita parecían favorables para el rescate. Ya había vuelto la luz a la zona. Se puede acceder fácilmente al barrio en carro.

Y, sin embargo, los vecinos que observaban la operación de rescate dijeron que no se había encontrado ni un solo sobreviviente desde el miércoles.

Una gran excavadora estaba a la espera, y solo se utilizó brevemente durante la tarde.

César Briceño, de 40 años, dueño de un gimnasio, dijo que pensaba usar su fuerza física y sus habilidades técnicas de escalada para ayudar. Había venido desde Barquisimeto, una ciudad a cinco horas de distancia. Tenía tres hijos, contó, y le motivaba la idea de reunir a las familias separadas entre los escombros. No sabía dónde dormiría esa noche, dijo. Probablemente en su vehículo.

El objetivo era perforar, picar y martillear los techos y suelos que se habían derrumbado unos encima de otros. No había un líder claro de la operación. Los civiles trabajaban codo a codo con los bomberos y los miembros de Protección Civil, el servicio nacional de emergencias. Los miembros de la Guardia Nacional se mantenían en el perímetro.

De repente, uno de los rescatadores levantó una mano enguantada de rojo.

“¡Silencio!”, gritó.

Habían encontrado algo… ¿a alguien?

Dos mujeres con cascos de seguridad se abrazaron para celebrarlo.

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Un grupo de trabajadores sobre los escombros
La escena provocó una movilización masiva de la comunidad para ayudar en el edificio afectado por el siniestro. Credit...Fabiola Ferrero para The New York Times
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Dos personas se abrazan junto a una mujer que usa una mascarilla.
Cientos de personas se reunieron para ayudar a encontrar sobrevivientes. Credit...Fabiola Ferrero para The New York Times

Un hombre rezaba: “Jesús, no nos abandones”.

Muchos de los presentes, con mascarillas para protegerse del polvo tóxico, observaban expectantes.

Falsa alarma. Los voluntarios siguieron trabajando. Cayó la noche. Los mazos golpeaban las superficies del edificio, intentando quebrarlas.

Los rescatistas trabajaban por turnos y descansaban cuando estaban demasiado agotados. Varios se quejaban de que no podían trabajar: no había suficientes herramientas.

Entonces, por fin, empezaron a gritar: ¡Bomberos!

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Un grupo de personas lleva una camilla en la que yace un cadáver cubierto con un paño blanco.
Trabajadores recuperando el primer cadáver de la Residencia Rita. Credit...Fabiola Ferrero para The New York Times

Un agujero en el hormigón dejó al descubierto a una persona: un cadáver. Los bomberos cortaron las barras de refuerzo que les bloqueaban el paso. Saltaron chispas. Subieron una bolsa para cadáveres por la montaña de escombros, metieron a la persona dentro y la llevaron a una ambulancia.

Algunos del grupo inclinaron la cabeza en señal de respeto. Eran más de las 9 p. m. Pero aún quedaba mucho trabajo por hacer, así que los rescatadores siguieron adelante.

https://www.nytimes.com/es/

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