Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, febrero 17, 2015

Para después de Carnaval - Por Ernesto Garcia Mac Gregor / Médico


En este país, cuando se trata de planificar un evento que requiere de cierta preparación y antelación, la fecha del acontecimiento se calcula en función exclusivamente de los días festivos existentes y sus respectivos puentes. Una expresión muy común en esta época del año es: “Ya será para después de Carnaval”.

El problema se inicia con el guabinoso enero, que en teoría, comienza después del Día de Reyes, pero debido a la resaca de fin de año, todo se pospone hasta la segunda quincena. Sin embargo, con la nueva ley vagancia, muchas empresas están aún de vacaciones forzosas para el final del mes, que ya prácticamente es febrero con su superpuente de Carnaval.

También está el puente de Semana Santa, el del Primero de Mayo, el de la Batalla de Carabobo y del Natalicio del Libertador. Este año, el 19 de Abril y el 5 de Julio caen en domingo, por lo cual, en desagravio, deberían mudarse a un día viernes. Pero además, existen las elecciones, duelos, festivos bancarios, el reposo pre y posnatal, que parece elaborado para elefantes por su larga gestación, y ahora, con la nueva LOTTT socialista, el recorte de la jornada laboral, los dos días libres semanales y otras medidas que redundarán en menor empleo y en aumento del costo de la vida, todo en un país en pleno desarrollo al que lo que le hace falta es precisamente trabajar.

El esfuerzo propio, el sacrificio personal, el duro trabajo, que es lo que hace que las personas y los pueblos progresen (como los tigres asiáticos), desaparecen con este sistema de vagancia y la “ayudita” perversa a través de las misiones de un régimen sin escrúpulos, que destruye al país con el único fin de atornillarse en el poder. El populismo creó las bases para la aversión anormal al trabajo y el fomento de la indolente ociosidad de los naturales, al tiempo que la burocracia innecesaria hace del hastío una ocupación.

Pobre Venezuela la de los viernes deportivos y lunes de ausentismo, la de los innumerables reposeros, puentes, paros, operaciones tortugas, legislaciones laborales populistas y huelgas siempre lícitas, pero nunca legales; la de los caminos no caminados, la del emporio de riqueza que se acabó desperdiciado en demagogia, la misma de los indolentes gobernantes y ciudadanos. Que oiga quien tiene oídos...

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