viernes, febrero 20, 2015

¿Guerra económica o economía de guerra? - Por Jorge Sánchez Meleán / Economista

El régimen venezolano, de manera cínica, pretende ocultar sus enormes deficiencias en materia económica culpando al sector privado de todo lo que viene ocurriendo. En consecuencia, achaca el decrecimiento económico, la inflación, el desempleo, la escasez, el desabastecimiento, la desinversión y las interminables colas para adquirir lo más esencial a un estado mayor del empresariado nacional que está conspirando contra el régimen a través de la denominada guerra económica. Tal invento de los laboratorios cubanos ya nadie lo cree. Para Heinz Dieterich, en "la receta de autodestrucción del poder del Estado está el no entender que su mentira de guerra económica tenía un ciclo de manipulación efectiva limitado, como toda propaganda". Para él, solo lo cree el 20 por ciento de la población, mientras que el 72 por ciento no cree nada de las declaraciones del Presidente sobre la economía. Por todo ello, en Venezuela cada día es más evidente que lo que existe es una economía de guerra que, según la teoría económica, se caracteriza por la intervención y control total que el Estado asume sobre la vida económica, y muy especialmente sobre la producción y distribución de bienes y servicios.

Esta concentración del poder económico ha sido descrita con mucho sentido común por autores como Nikolái Bujarín y Yevgueni Preobrazhensky, al expresar: "La vida entera se militariza". Esta intervención estatal se manifiesta, según S. Clough, en: a) racionamiento en el consumo, b) utilización de capacidades laborales infrautilizadas y c) aumento de importaciones hasta, si llega el caso, el endeudamiento. Estos rasgos, tiempo atrás, Max Weber los definió como una situación en la que la economía "está orientada hacia un fin unívoco y se encuentra en situación de utilizar la plenitud del poder en una forma que a la economía de paz solo le es posible en caso de una esclavitud de los súbditos por parte del Estado". Para Weber, en una economía de guerra solo se calculan con precisión en el aspecto técnico los medios para la consecución del fin, teniendo el cálculo económico una muy parca y primitiva consideración.

Para este autor, también en este tipo de economía es escasa la racionalidad en la asignación de los recursos productivos. Nos preguntamos: ¿Y acaso no es esto lo que está sucediendo en Venezuela desde hace varios años? ¿Quién duda del control total del régimen sobre la economía? ¿Es que acaso nuestra vida entera no está militarizada? ¿Duda alguien de que nuestro consumo no está racionalizado? ¿No dependemos acaso de las importaciones en medio de un endeudamiento grosero? ¿Es que acaso la plenitud del poder no nos está convirtiendo en esclavos o súbditos en medio de colas militarizadas? ¿Existe alguna racionalidad en la asignación de recursos productivos?

Es evidente que vivimos en una economía de guerra del régimen actual contra la economía de mercado, con la desventaja de que "la troika Maduro-Cabello-Arreaza (su Estado Mayor, según Dieterich) se mantiene sobre mentiras y bayonetas", comandando una fuerza fantasma. Carecen de los recursos básicos para vencer. Es ese nuestro gran drama. Como expresó Giordani, general en la reserva: "Estamos a las puertas del fascismo, siendo el hazmerreír de la América Latina".

http://www.laverdad.com/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario