El multimillonario pionero del petróleo de esquisto Harold Hamm, a través de su empresa Continental Resources Inc., se dispone a anunciar un acuerdo para invertir en Venezuela, mientras la administración de Donald Trump impulsa a las compañías estadounidenses a contribuir a la reactivación del sector petrolero del país, según una persona familiarizada con el asunto.
La empresa, con sede en Oklahoma City, tiene previsto hacer el anuncio durante la cumbre de ministros de Energía del G20 en Houston, según la fuente, que pidió mantener su identidad en reserva debido a que el acuerdo aún no es público.
Continental declinó hacer comentarios. El Ministerio de Información de Venezuela y la Casa Blanca tampoco respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
A primera hora del miércoles, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, declaró a Fox Business Network que una “empresa petrolera muy conocida, una empresa estadounidense” anunciaría una inversión en Venezuela.
Un acuerdo de Hamm, importante donante del presidente estadounidense Donald Trump, se sumaría a una serie de acuerdos alcanzados en las últimas semanas con el objetivo de impulsar la producción de crudo de Venezuela.
Chevron Corp., GE Vernova Inc. y Eni SpA anunciaron recientemente acuerdos junto a Wright y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, durante una ceremonia de firma celebrada en Caracas. Otras compañías que suscribieron acuerdos incluyen Geopark Limited y la empresa privada Aspect Holdings.
Wright afirmó que los acuerdos representan inversiones por “decenas de miles de millones de dólares” y que marcan una “transformación para Venezuela”. Sin embargo, algunos analistas han cuestionado la durabilidad de estos acuerdos ante las persistentes preocupaciones sobre la seguridad jurídica de los contratos en un país con antecedentes de nacionalizaciones.
Hamm, uno de los más destacados partidarios de Trump dentro de la industria petrolera, fue uno de los primeros empresarios en utilizar la perforación horizontal para extraer crudo de las formaciones de esquisto, contribuyendo a desencadenar un aumento de la producción que convirtió a Estados Unidos en el mayor productor de petróleo del mundo.
Restablecer la producción petrolera diaria de Venezuela hasta alcanzar los 3 millones de barriles por día, un nivel que no se registra desde hace aproximadamente 15 años, requerirá importantes inyecciones de capital extranjero, y todavía no está claro si las compañías internacionales podrán tener éxito en sus operaciones en el país sudamericano, afirmó Dan Pickering, director de inversiones de Pickering Energy Partners, durante una conferencia celebrada esta semana en Houston.
El Gobierno estadounidense negoció una participación del 35 % en North American Blue Energy Partners, una empresa privada del empresario venezolano Alejandro Betancourt, a la que se le otorgaron acuerdos de 100 años sobre 17 campos petroleros venezolanos. Betancourt es una figura controvertida en Venezuela, pero la administración Trump ha defendido su decisión de asociarse con el empresario.
Hasta ahora, pequeñas empresas privadas han liderado los esfuerzos estadounidenses para negociar acuerdos petroleros en Venezuela. El avance ha sido lento y estas compañías no cuentan con el mismo poder financiero que Chevron para adquirir los equipos de perforación y producción a gran escala necesarios para aumentar la extracción de crudo.
