Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, agosto 30, 2026

BOLÍVAR EN MARACAIBO Por Douglas Zabala


 


205 años de la visita del libertador a Maracaibo

 

Pedro Briceño Méndez, además de estar casado con una sobrina del Libertador, era su secretario privado. Este será quien le avise, a través de una carta, a Rafael Urdaneta, de la pronta visita que haría al Zulia, el caraqueño, aquel jueves 30 de agosto de 1821.

 

"El 20 estará Su Excelencia en Cúcuta, se embarcará en el Zulia al día siguiente, e irá por Betijoque a Trujillo, en el menos tiempo posible. Usted le dirigirá por aquella dirección los avisos y noticias que juzgue convenientes". Refería Briceño en su misiva a Urdaneta.

 

No era un simple recorrido triunfal. Apenas dos meses antes se había librado la decisiva Batalla de Carabobo, que selló la independencia de Venezuela y consolidó el proyecto de la Gran Colombia.

 

Maracaibo, sin embargo, había sido una provincia vacilante: el 28 de enero de ese mismo año proclamó su independencia del Imperio español y su adhesión a la República, pero aún requería la presencia del Libertador para afianzar su lealtad.

 

Bolívar llegaba para consolidar la adhesión de la provincia a la República, un paso crucial en su sueño de integración grancolombiana y para planificar la liberación de otros pueblos. No en vano, al enterarse de que la capital zuliana se había sumado a la causa independentista, había expresado:

 

"La incorporación de Maracaibo a la República es un acontecimiento de la mayor importancia".

 

Cuando Bolívar llega a Maracaibo aquella noche del 30 de agosto, va a encontrarse con un mollejero de maracuchos que se movían en un área que iba a dar hasta la Santa Capilla de Santa Bárbara, y las aguas del lago llegaban hasta donde se encontraba el Templo San Felipe. Además, ya contaba la ciudad con una espaciosa Aduana y con el Mercado Popular.

 

La Oficina de Recaudación del gobierno, conocida como La Casa Fuerte, era una sólida construcción de dos plantas erigida a mediados del siglo XVIII. Esa, sería la residencia donde se alojaría el Libertador. Allí mismo, fue aclamado por los vecinos, quienes gritaban sin cesar ¡Viva la independencia, abajo la Tiranía! El entusiasmo era tal que, según crónicas de la época, la gente se agolpaba en el Malecón y, al divisar su figura, exclamaban: "¡Ahí viene Bolívar!".

 

Durante su estadía en Maracaibo, que se extendió hasta el 18 de septiembre, Bolívar no solo recibió homenajes. Desde la Casa Fuerte despachó asuntos de gobierno, firmó decretos y cartas, y reflexionó sobre el rumbo de la naciente República. En una de esas misivas, escrita en Maracaibo el 16 de septiembre de 1821, confiaba a un amigo: "La libertad no se mendiga, se conquista con el sacrificio y la constancia". Palabras que resonaban con fuerza en una ciudad que apenas comenzaba a saborear su emancipación.

 

Hoy, evocar esta gesta va más allá del simple recuerdo. Nos obliga a reflexionar sobre el precio de la libertad y sobre la responsabilidad que tenemos las generaciones presentes y futuras de honrar su legado. Desde aquellos gritos marabinos de ¡Abajo la Tiranía! sigue presente que la libertad y la democracia son valores fundamentales de nuestra nacionalidad.

 

Recordar que en nuestro Malecón la gente exclamó ¡Ahí viene Bolívar! es reafirmar que la construcción de una nación soberana es un proceso continuo, que trasciende generaciones y que no fue un capítulo cerrado en 1821, sino un proyecto permanente de paz.

 

Como el propio Bolívar escribió en aquellos días: "Nada es más difícil que la virtud de los pueblos; pero nada es más hermoso que verlos libres". Que su visita a Maracaibo nos recuerde que la soberanía se edifica cada día, con la misma pasión con que aquel 30 de agosto los maracuchos recibieron al Libertador.

Acuerdo entre Venezuela y EEUU estimaría precio del barril en apenas 3,2 dólares, advierte Francisco Monaldi


El economista y director de Estudios Energéticos en el Instituto Baker, Francisco Monaldi, advirtió que los acuerdos petroleros que llevan a cabo Venezuela y Estados Unidos se manejan con «una falta de transparencia» que califica de «muy alarmante». El especialista también apunta que las ganancias que obtendría el Estado venezolano por entregarle 65.000 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos proveniente de sus reservas probadas serían irrisorias.

La noche de este viernes el gobierno venezolano confirmó un acuerdo anunciado previamente por Estados Unidos en el que el presidente de ese país, Donald Trump, asegura que controlarán buena parte de las reservas petroleras venezolanas, recibiendo 65.000 millones de barriles. Ambos países lo califican de un «acuerdo histórico», sin embargo, ya hay varias reacciones que ponen en duda los reales beneficios de esta decisión.

Por ejemplo, el gobierno interino dice que tras este convenio, el cual prevé una inversión de más de 100.000 millones de dólares, generaría más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado, según el propio acuerdo de las autoridades. Monaldi explica que de ser así el precio del barril habría sido acordado por apenas 3,2 dólares.

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«Tenemos que conocer los detalles del acuerdo petrolero anunciado ayer para poder evaluarlo con propiedad. Pero el monto de impuestos por recabar anunciados por el gobierno interino es insólitamente bajo. $209.000 millones por 65.000 millones de barriles, representa $3,2 dólares por barril«, escribió el especialista en temas energéticos en X.

Asimismo, Monaldi, quien es economista y se desempeña como director del Programa de Energía para América Latina en el Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker de Políticas Públicas (Houston, EEUU), advierte que «si ese monto es en términos nominales, traído a valor presente es una cantidad irrisoria. La falta de transparencia con que se está manejando la política petrolera es muy alarmante», sentenció.

El gobierno venezolano informó que este acuerdo con EEUU contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, mientras que Washington dijo que «se hace en asociación con empresas privadas y que «le asegura el control mayoritario a Estados Unidos sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin costo alguno para el contribuyente estadounidense».

EEUU también señaló que esta transacción «duplica las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta enormemente su suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses durante mucho tiempo».

Por ahora, los venezolanos se preguntan cuáles serán los beneficios reales para ellos, en un país donde el costo de vida es altísimo, los servicios básicos fallan y el despacho de la gasolina es irregular en algunos estados. Sumado a los bajos salarios en la administración pública.

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