
El alcance de los ciberataques a los sistemas de agua en Estados Unidos ha aumentado para incluir al menos siete estados y podría ser mucho más amplio, advirtieron funcionarios y expertos, mientras las autoridades se apresuraban a salvaguardar el suministro de agua del país contra un asalto que cada vez más parecía ser obra de Irán.
Aunque no hubo indicios de que ningún suministro de agua hubiera sido alterado o se hubiera vuelto no apto para el consumo, las autoridades estatales y locales en todo el país se mantenían en máxima alerta por posibles problemas en computadoras vulnerables que comúnmente se usan para monitorear y ajustar la calidad del agua, incluidos los niveles de tratamiento químico y la presión. Minnesota fue el primero en reportar públicamente los ataques, y ahora Míchigan afirma que sus sistemas también han sido blanco de los mismos.
El ataque tiene pocos precedentes, dijeron los expertos, pero desde hace mucho ha sido el objeto de pesadillas y películas de suspenso sensacionalistas de Hollywood: un aparente ciberataque de una potencia extranjera en tiempos de guerra que podría, al menos en teoría, poner en peligro la salud y la seguridad de los estadounidenses.
Las autoridades advirtieron que no habían determinado de manera definitiva que Irán fuera responsable del ataque y que la investigación aún era preliminar. Pero dijeron que Irán había intensificado los ciberataques desde que Estados Unidos e Israel iniciaron una guerra contra el país hace cinco meses, y que anteriormente había atacado sistemas de agua similares y otras infraestructuras críticas en Estados Unidos. Parecía no haber un motivo financiero, lo que hace menos probable un ataque criminal.
Lea más en The New York Times

