Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, junio 01, 2026

Transición, Delcy Rodríguez y negociaciones: Los perlazos de Roberto Marrero tras regresar al país

 


El exdiputado Roberto Marrero, quien regresó a Venezuela esta semana, se refirió a la transición política al destacar que hubiese preferido que fuese más rápida, lo cual no ocurrió, a la vez que se refirió al gobierno de Delcy Rodríguez y al proceso de negociación.

Durante una entrevista con Venevisión, quien formó parte del interinato de Juan Guaidó reconoció que desde la oposición no se consiguió acelerar la transición.

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«Mira, eso (la transición) no es un pernil que se hace en cuatro horas, una hora por kilo. No hay recetas. Nosotros hubiésemos querido que la transición fuese más rápida. Pero la realidad es que no lo logramos, o sea, la oposición venezolana, por los motivos que sean», acotó.

Aun así, reconoció la labor de las fuerzas opositoras al resistir en las calles. «Los miles de presos políticos son una muestra de lo que sucedió».

En ese sentido, se refirió a los opositores que están regresando a Venezuela, incluyéndose él, al manifestar que «los que estamos llegando tenemos que entender el país de nuevo».

«Hay otros códigos, otros manejos; entonces, hablar de recobrar la institucionalidad es muy fácil desde el librito. Sin embargo, estamos en un país en el que hay que construir consensos ya que no los hay», añadió.

SOBRE DELCY RODRÍGUEZ Y EEUU

A Roberto Marrero también se le preguntó si Venezuela es otra porque hay un gobierno encargado y Nicolás Maduro ya no está, o por la presencia de Estados Unidos.

«Mira, esa pregunta es buena. No hay De Klerk sin Mandela y, nos guste o no, las autoridades que están dirigiendo el gobierno interino, léase Delcy Rodríguez, están dando pasos hacia la transición», enfatizó.

Además, consideró necesario que haya conversaciones si se quiere «una negociación también con el gobierno». «¿Cómo vamos a ir a una elección si nosotros, que creemos ser mayoritarios, no llegamos a un mínimo acuerdo?», sentenció.

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Universidad anclada en el pasado por Manuel Garcia Tamayo




La universidad, concebida para ser motor intelectual del desarrollo, se ha transformado, en muchas latitudes, en una institución endogámica, una suerte de torre de marfil donde se veneran saberes del pasado mientras el mundo avanza a ritmo exponencial.

Esta fractura no es un accidente, sino la consecuencia directa de un valor distorsionado: la búsqueda, para el docente, de la “estabilidad” académica.

Lo que nació como garantía de libertad frente a vaivenes políticos, hoy es una inercia burocrática que penaliza la innovación, premia la antigüedad por encima del mérito y condena a las profesiones, a un subdesarrollo crónico.

Anacronismo profesional

El síntoma más evidente, es el anacronismo profesional. Las aulas operan como museos de la ciencia, pobladas por docentes protegidos por rígidas estructuras organizacionales, muchos de ellos desvinculados de la realidad viva del mercado y la tecnología.

Cuando un profesor no ha pisado una planta industrial moderna, ni gestionado un conflicto en el campo de la economía, su enseñanza se reduce a la exégesis de textos obsoletos.

El resultado es un subsidio inverso: las empresas deben asumir el costo de reentrenar a los graduados, cuya teoría fue diseñada para realidades que ya no existen. La estabilidad del profesor se traduce en la obsolescencia del alumno.

El contraste con la industria 4.0 es brutal. Mientras el sector productivo evoluciona hacia organizaciones ambidiestras, capaces de combinar disciplina operativa con automatización y analítica predictiva, la universidad permanece anclada en un mar burocrático, donde el colectivismo complaciente y el favoritismo, desplazan al diálogo rigurosamente técnico.

Se confunde la preservación de la institución con la parálisis de sus métodos, ignorando que la verdadera estabilidad de una casa de estudios reside en sus valores éticos y su rigor científico, y no en el congelamiento de sus programas.

Principios

Superar este subdesarrollo inducido, exige desmantelar la universidad endogámica. Tres principios urgen: primero, el apremio financiero, mediante el desarrollo de proyectos en la industria y comercio, compitiendo por fondos para resolver problemas reales de autofinanciamiento.

Segundo, la itinerancia docente: abrir las puertas a expertos activos del sector y exigir, a su vez, que los profesores realicen pasantías semestrales en centros productivos.

Tercero, sustituir la teoría hueca por laboratorios de simulación avanzada y proyectos de grado sacados de la realidad, con impacto económico medible.

Crisis universitaria

La crisis universitaria no es un fenómeno aislado; es la matriz donde se reproduce el subdesarrollo de todas las profesiones. Perpetuar este modelo, bajo la excusa de proteger la estabilidad, es un acto de irresponsabilidad histórica.

Solo cuando la academia vibre al mismo ritmo de los engranajes de la producción y el mercado, formaremos a los profesionales capaces de liderar el futuro.

El dinamismo, la meritocracia y el rigor técnico deben sustituir a la autocomplacencia y solo entonces, la universidad volverá a ser el faro que ilumine con determinación, el desarrollo nacional.

Diario Primicia.