Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, febrero 20, 2026

Difícil, pero necesario Luis Ugalde


Venezuela está en la difícil encrucijada donde millones tienen que decidir entre el exilio doloroso en búsqueda de oportunidades o de logros en nuestra propia tierra, superando la pobreza actual. Venimos de tres décadas de ofertas y propuestas de cambio frustradas a un país perplejo ante su pobreza generalizada y futuro incierto.

En el último cuarto de siglo hemos pasado de la “revolución” prometida a la depresión hundida, con una brutal caída del ingreso per cápita y miles de jóvenes que ponen su esperanza de futuro más fuera del país que dentro. Duro invierno que se alarga y una primavera de emprendimientos variados que no llega.

No podemos estar mucho tiempo en esta quieta perplejidad. Los venezolanos necesitamos sentir el renacer del hervidero de iniciativas y de inversiones, focos de atracción de trabajo y de capital. Estamos en el final de una frustrada “revolución”, cuyas consignas altisonantes resultan vacías para quienes sobreviven en medio de la pobreza.

A comienzos de febrero, medio centenar de obispos venezolanos realizó en la Conferencia Episcopal su encuentro nacional, para luego compartir con nosotros sus reflexiones, orientaciones cristianas y esperanzas, encabezadas significativamente con la promesa del profeta Isaías: “Despertará tu luz como la aurora” (Is.58,8).

Pero esta esperanza no ignora la dura realidad del país y el sufrimiento de millones: “La vida de los venezolanos ha estado caracterizada en los últimos años por el empobrecimiento generalizado”, que se caracteriza por “la falta de oportunidades de trabajos justamente remunerados, corrupción generalizada e impune, las violaciones de derechos humanos y ciudadanos…”. Esto ha traído, entre otras cosas, “el deterioro alarmante en la calidad de vida de todos» (n.4).

El problema está claro, pues la gran mayoría lo vivimos en carne propia. Lo difícil es revertir este derrumbe y emprender decididamente el nuevo camino.

La Iglesia en Venezuela, a través de las parroquias, centros educativos y de salud, Cáritas y otros servicios pastorales, renueva hoy su compromiso con la promoción del bien común, sobre todo de los más pobres y necesitados…» (n.6).

Animados están en este compromiso por el ejemplo de san José Gregorio Hernández y santa Carmen Rendiles, al igual que las beatas María de San José y Candelaria de San José que, en su época trabajaron incansablemente por el bien colectivo de una Venezuela sumida en la violencia, empobrecida, azotada por las enfermedades, llena de injusticias y de libertades conculcadas” (n.7).

El reto necesario: «Combatir el mal reinante con el bien»

Lo peor que nos puede pasar a los venezolanos es que nos dejemos dominar por el resentimiento y el deseo de venganza de los atropellos sufridos en las dos últimas décadas. Si prevalecieran, sería peor el remedio que la enfermedad.

Por eso los obispos nos exhortan a combatir el mal reinante con el bien:  Esto exige de todos los venezolanos procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad” (n. 9).

Todo un reto necesario para el renacer venezolano. Ello exige de cada uno de nosotros superar la rabia, el deseo de venganza y “promover espacios de diálogo que conduzcan a un gran acuerdo nacional sobre el futuro que queremos construir” (n.18).

Este renacer profundo exige de cada uno de nosotros oración y conversión, para cambiar y reconocer y afirmar al hermano, como nos enseñó Jesús de Nazareth. Nos necesitamos unos a otros “para juntos encontrar el progreso de nuestra patria por caminos de libertad, justicia y paz” (n.22).

https://politikaucab.net/

Jorge Castañeda: El gatopardismo, la esencia de la política mexicana



Varios colegas ya echaron las campanas al vuelo, celebrando el creciente distanciamiento entre el gobierno actual y el anterior. Detectan un importante número de indicios de separación, ruptura o consolidación de la presidencia de Claudia Sheinbaum frente a los diktats —tácitos o directos— de Palenque.

Ante todo, distinguen los cambios de personal que han tenido lugar a lo largo de los últimos meses en puestos supuestamente claves. En esta óptica, múltiples personeros de López Obrador han sido sustituidos por funcionarios claudistas, aunque también cuatroteístas. Los podemos enumerar: Pablo Gómez sale de la UIF, y lo remplaza Omar Reyes ColmenaresAlejandro Gertz sale de la Fiscalía General de la República, y toma su lugar Ernestina GodoyAdán Augusto López deja la coordinación de la bancada de Morena en el Senado, y llega Ignacio Mier; y finalmente sale Marx Arriaga de la SEP para ser sustituido por Nadia López. ¡Por fin! exclaman los emisarios del futuro.

Pero para agriarles el día a mis colegas y amigos, recurro a la idea o analogía de un partidario ilustrado de la 4T, más en lo personal que en lo sustancioso, y que dispone de una gran cantidad de información sobre todos estos menesteres. Mi fuente me sugiere que el curso de los acontecimientos ya citados puede también verse a través del lente de Venezuela, y el papel que allí desempeña Delcy Rodríguez, la nueva presidenta que sustituyó a Nicolás Maduro. Digamos, en lo político y lo discursivo, el gatopardismo de toda la vida.

Rodríguez sí sustituyó a Maduro, pero su hermano, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino siguen allí. Se anuncia una ley de amnistía que libere a todos los presos políticos, pero se pospone su aprobación en el Congreso, y algunos de los liberados —Juan Pablo Guanipa, por ejemplo— son detenidos de nuevo. Se da a entender que algunos exiliados podrán volver pronto, pero María Corina MachadoEdmundo González, Leopoldo López y Julio Borges siguen fuera. Se anticipa una apertura de medios, pero persiste la censura. En pocas palabras, cambió una cabeza, la política económica y exterior de Venezuela cambiaron también, pero lo demás sigue igual.

La mejor manifestación de la pertinencia de esta analogía reside en el caso de los libros de texto. La Presidenta dice que va a mandar incluir a unas heroínas en la nueva edición —supongo que para el ciclo 2027-28– pero que fuera de esa mancha de lesa feminismo las demás páginas se mantendrán, con todo y las barbaridades que contienen. Dicho de otro modo, Arriaga se va, sus libros se quedan.

El caso de Pablo Gómez es distinto, pero tampoco inmaculado. Fue removido porque la FinCEN de Estados Unidos exigió su salida: no les tomaba la llamada. Gertz sí fue sustituido por alguien diferente en cuanto a “estilos”, pero resulta difícil determinar quién es más amlistaGodoy o él. Y Adán Augusto permanece en el Senado, permanece impune, y permanece con las manos metidas, por así decirlo, en Chihuahua. ¿Mucho que festejar? ¿En serio?

No sostengo que Claudia Sheinbaum va a conservar indefinidamente a todos los altos funcionarios o colaboradores que le encajó López Obrador. Algunos se cansarán, otros serán desterrados, y uno que otro partirá a hacer otras cosas. Pero lo esencial, salvo si se busca cómo quedar bien, no es eso. Lo que cuenta es la continuidad de políticas públicas, de enfoque, de marco de referencia ideológico, de weltanschauung. López Portillo despidió a Porfirio Muñoz Ledo de la SEP a los nueve meses de haberlo nombrado secretario. Sheinbaum batalla para correr a un pobre director general al año y medio de acceder al poder. No se separa de su mentor porque no quiere, no porque no puede.

Ahora bien, en la medida en que nadie le explique que, sin un golpe de timón, no habrá crecimiento, la Presidenta no buscará más que símbolos de mutación. Lo veremos en los próximos días con la reforma electoral y la elección del resto de los jueces en el 2027. Si cancela la ambición de eliminar o diluir la representación proporcional, y si pospone sine die las elecciones del poder judicial, comenzará una rectificación de sustancia. Si no, seguiremos en el gatopardismo, que al final del día, constituye la esencia de la política mexicana desde tiempos inmemoriales. Sí, son iguales, en todos los terrenos, no sólo en la corrupción, la mentira y la incompetencia. Es lo que hay.

https://www.costadelsolfm.org/