
Pacientes y familiares del Periférico de Catia reportan dificultades de comunicación con médicos extranjeros incorporados al sistema público. Expertos consultados por Crónica Uno cuestionan la opacidad de los convenios y la falta de información sobre acreditaciones y títulos profesionales.
Caracas. En el servicio de emergencia del Hospital Dr. Ricardo Baquero González, en Catia, la atención médica se desarrolla en medio de una creciente presencia de profesionales extranjeros. Médicos de origen africano forman parte del personal de guardia.
Mientras, familiares de pacientes reportan dificultades de comunicación y cuestionan la claridad de las indicaciones en un sistema de salud marcado por la incorporación de personal foráneo.
La presencia de médicos de origen africano, principalmente de Malí y Nigeria, se ha vuelto una constante en este centro asistencial. Esta situación forma parte de la incorporación de médicos extranjeros en el sistema público de salud venezolano, un proceso vinculado a convenios de cooperación internacional.
Según diversas denuncias gremiales y académicas hechas en los últimos 20 años, dichos convenios han incluido principalmente misiones médicas cubanas y otros programas de formación y asistencia sanitaria.
“Hay unos que se les entiende más que otros. Lo que pasa es que el trato es diferente, son fríos y muchas veces las indicaciones no son claras”, dijo a Crónica Uno el familiar de uno de los pacientes que acudió recientemente a la emergencia del también conocido como Periférico de Catia.
Estos países forman parte del África subsahariana, región de la cual han egresado profesionales de salud que han participado en programas de cooperación educativa y médica en distintos países de América Latina.
Este tipo de incorporación no es un caso puntual, sino parte de un mosaico más amplio de movilidad médica internacional en Venezuela, donde confluyen convenios de cooperación, programas de formación y contratación de personal extranjero en distintos niveles del sistema sanitario.

Secreto de Estado
Expertos consultados por Crónica Uno aseguraron que la opacidad rodea la implementación de estos convenios en Venezuela, debido a que no existe información pública sobre si estos profesionales están colegiados en el país o cuál es su formación de base.
La colegiación médica es el registro oficial que habilita legalmente a un profesional para ejercer la medicina en un país, bajo supervisión de un colegio profesional o entidad reguladora.
Este tipo de cuestionamientos ha sido recurrente en el debate sanitario venezolano, especialmente en torno a la incorporación de personal extranjero sin información pública detallada sobre su acreditación, registro profesional o mecanismos formales de validación en el sistema de salud nacional.
Un médico con años de trayectoria en el sistema público, quien pidió resguardar su identidad por seguridad, afirmó que actualmente los médicos procedentes de África ocupan puestos en áreas críticas como cirugía y medicina interna en varios hospitales de Caracas.
“Solo en el Periférico de Catia se cuenta la presencia de tres en el área de cirugía, cuatro en medicina interna y varios en emergencia. No hemos visto que el convenio esté suscrito formalmente. No se conoce cuál es el mecanismo”,
expuso.
La preocupación principal del sector médico gira en torno a la legalidad del ejercicio de estos profesionales en territorio venezolano. No existe certeza de que posean un número de colegiación emitido por el Colegio Médico o el Instituto Metropolitano, ni que el Ministerio de Salud les haya otorgado una matrícula sanitaria provisional.
La matrícula sanitaria es una autorización temporal que permite ejercer funciones médicas bajo supervisión o en contextos de excepción mientras se completan procesos de validación profesional.
Títulos sin validez
Otro especialista del sector público, bajo anonimato, explica que muchos de estos ciudadanos africanos no llegan al país como médicos graduados, sino como estudiantes de las universidades creadas por el Gobierno, como la Universidad de las Ciencias de la Salud “Hugo Chávez Frías” o la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).

En una alocución el 3 de diciembre de 2024, el entonces gobernante Nicolás Maduro Moro celebró la graduación de 342 jóvenes, de los cuales 31 eran especialistas extranjeros provenientes de países como Colombia, Ecuador, República Dominicana y Mali. Agregó que esto permitirá fortalecer la salud pública en Venezuela.
Los graduandos provenían de distintos centros hospitalarios de Distrito Capital, La Guaira y Miranda. Entre los hospitales con mayor número de egresados destacan el Hospital Dr. Domingo Luciani (138) y el Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño (110).
Estos programas de formación han sido vinculados a esquemas de cooperación internacional sanitaria que incluyen la capacitación de estudiantes extranjeros en universidades venezolanas y su posterior integración al sistema de salud.
”Los traen por convenio a estudiar aquí. Muchos son estudiantes de medicina de la Allende o la Hugo Chávez. El problema es que, al graduarse, algunos no reciben el reconocimiento de esos títulos en sus países de origen”, explicó el experto.
Añadió que no existe información sobre el contenido de los programas impartidos en esas universidades y que, aunque hay componentes académicos, también hay formación política. El currículo académico se refiere al conjunto de asignaturas, contenidos y prácticas formativas que estructuran una carrera universitaria.
El inicio de los convenios
Aunque la llegada de profesionales extranjeros al sistema de salud pública venezolana no es reciente, la modalidad de ingreso sí ha cambiado. Un médico con años de trayectoria en el sector público explica que Venezuela mantiene una larga historia de convenios, pero los actuales carecen de transparencia.
En este contexto, la transparencia se refiere a la disponibilidad de información pública clara, verificable y accesible sobre acuerdos institucionales.
En décadas pasadas, antes de la Ley del Ejercicio de la Medicina, el país recibía médicos extranjeros para suplir el déficit de personal. Profesionales de otros países llegaban para cubrir medicaturas rurales donde no había suficientes egresados nacionales.
“Muchos grandes maestros de nuestra medicina moderna fueron primero médicos rurales extranjeros que cumplieron con la obligatoriedad de prestar servicio antes de pasar a los grandes hospitales”,
indicó la fuente.

De acuerdo con el especialista, posteriormente surgieron alianzas como la Misión Barrio Adentro con Cuba. Bajo esos acuerdos, los médicos cubanos operaban en Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y módulos comunitarios, pero en enero dichos convenios finalizaron.
Fornación gratuita
Para el pediatra, pese a la crisis humanitaria que atraviesa el sector salud en Venezuela, el país sigue siendo destino para residentes de postgrado provenientes de Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia.
“Aquí la formación les sale prácticamente gratis y con lo que les mandan de sus países viven tranquilos. Se forman y se van con un título universitario”.
Agregó que actualmente, en hospitales como el Militar o el Vargas, conviven estudiantes extranjeros de diversas instituciones: la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Rómulo Gallegos y universidades militares y gubernamentales, dentro de un sistema de salud que, pese a la incorporación de personal extranjero, sigue dejando a los pacientes con más preguntas que respuestas en momentos de emergencia.
Por un lado, las autoridades presentan la llegada de personal extranjero como un avance para el sistema sanitario; por el otro, en los pasillos de los hospitales persisten las fracturas de la salud pública venezolana.
Entre la opacidad de los acuerdos bilaterales, las deficiencias en la validación académica y las barreras de comunicación en las salas de urgencias, son los ciudadanos quienes terminan pagando el costo de la improvisación.
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