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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
Jarrod Agen, segundo por la izquierda, se une a las autoridades en una ceremonia tras el aterrizaje de un vuelo comercial estadounidense en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, Venezuela, el 30 de abril de 2026. Ariana Cubillos/Foto AP
Cuando el principal asesor energético de la Casa Blanca aterrizó en Venezuela a finales del mes pasado, lo condujeron a una terminal y le pidieron que firmara el libro de visitas. En la pared colgaba un retrato del antiguo dictador del país, Nicolás Maduro, quien expulsó a la mayoría de las empresas petroleras estadounidenses hasta que fue derrocado por el presidente Donald Trump en una operación militar en enero.
Bajo la mirada vigilante del retrato de Maduro, el director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético, Jarrod Agen, firmó el libro con el eslogan energético de Trump: «Drill Baby Drill» (Perfora, nena, perfora).
La experiencia, que Agen relató en el episodio de esta semana del podcast POLITICO Energy días después de regresar de Caracas, resume lo mucho que ha cambiado la situación en la nación sudamericana en los últimos cuatro meses —y la incertidumbre que persiste—.
Agen y otros funcionarios de la administración Trump han viajado de un lado a otro desde Caracas para ayudar a facilitar acuerdos que permitan a las empresas energéticas y mineras estadounidenses invertir en Venezuela, y al hacerlo han forjado lazos más estrechos con Delcy Rodríguez y su administración, compuesta en gran parte por remanentes del régimen de Maduro. Esa colaboración se ha intensificado en las últimas semanas, especialmente ahora que Trump impulsa el crudo venezolano como alternativa a los suministros interrumpidos a causa de la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán.
Sin embargo, la cercanía con Rodríguez ha suscitado inquietud entre algunos inversores potenciales y entre los venezolanos en el extranjero, que temen que la Administración Trump haya dejado de lado su objetivo declarado de impulsar el país hacia unas elecciones democráticas. Rodríguez declaró a los periodistas durante la visita de Agen que las elecciones se celebrarían «en algún momento».
Agen, al igual que otros funcionarios de la Casa Blanca, insistió en que la Administración Trump sigue deseando que haya democracia en Venezuela, pero cree que el país necesita primero una base económica estable.
«Estamos en la fase de estabilidad», dijo Agen. «Y eso consiste realmente en poner en marcha los acuerdos energéticos y conseguir fondos para las actividades cotidianas de Venezuela».
Delcy Rodríguez. Foto: Cortesía
Agen almorzó con Rodríguez, quien, según él, se comprometió a actuar a la «velocidad de Trump» para cerrar los acuerdos petroleros y que fluya la inversión. Pero afirmó que no le planteó la posibilidad de una transición democrática.
«Hemos indicado desde el principio que, en última instancia, tendría que haber elecciones, y creo que todo el mundo lo entiende», dijo Agen. «No entramos en eso en mis conversaciones porque se trataba más bien de los acuerdos energéticos y los avances al respecto, y de cuáles son algunas de las necesidades más inmediatas».
Agen afirmó que el interés del sector privado por invertir en Venezuela ha aumentado considerablemente desde su última visita a principios de marzo, que tuvo lugar apenas unas semanas después de que el Departamento del Tesoro autorizara a las empresas a negociar acuerdos en ese país tras años de sanciones severas. En su viaje más reciente, Agen ayudó a tres productores petroleros independientes estadounidenses a firmar acuerdos no vinculantes que podrían llevarles a invertir en Venezuela por primera vez en los próximos años.
Ahora, esas empresas y otros grandes productores que se han comprometido de manera general a aumentar la producción tendrán que negociar los detalles de sus contratos con la empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), algo que, según Agen, le pidió a Rodríguez que acelerara.
«Mantuvimos un diálogo franco al respecto y ella se mostró muy receptiva, al igual que su equipo, y están tratando de avanzar rápidamente en ello», dijo Agen.
Fotografía de archivo fechada el 14 de marzo de 2026 de la fachada de la sede de la Embajada de Estados Unidos en Caracas (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez ARCHIVO
Hunt Oil, una de las empresas que firmó un acuerdo inicial no vinculante durante el viaje con Agen, se negó a hacer comentarios. Otra empresa, HKN Energy, no respondió a las preguntas.
Crossover Energy afirmó que firmó su acuerdo inicial en Venezuela con el objetivo de «ayudar a mitigar el daño medioambiental al tiempo que se generan los ingresos y la energía necesarios para la recuperación nacional», según declaró el director ejecutivo de la empresa, Eric McCrady.
«Aunque seguimos de cerca el panorama político, creemos que la forma más eficaz de apoyar la transición del país es hacer lo que mejor sabemos hacer: construir un negocio sostenible que cree empleo local y revitalice las infraestructuras esenciales», afirmó McCrady.
Funcionarios del sector petrolero, abogados y grupos de presión afirman que están observando un enorme interés por invertir en Venezuela, no solo para reconstruir su deteriorado sector petrolero, sino también para rehabilitar su red eléctrica y otras infraestructuras básicas necesarias para la extracción de sus recursos.
Esteban Elías, socio de la firma Leech Tishman con sede en Miami que asesora a clientes sobre posibles acuerdos en Venezuela, afirmó que las empresas llevan «años esperando esto».
«Si las condiciones son las adecuadas, sienten que pueden hacer mucho allí porque realmente no se ha hecho nada en los últimos 15 o 20 años», dijo Elias.
Señaló que no es probable que la influencia de Maduro sobre el chavismo venezolano desaparezca rápidamente, incluso con las elecciones. Pero mientras tanto, dijo queEstados Unidos está haciendo lo correcto al sentar las bases para el crecimiento económico.
«Creo que tiene que ser una transición lenta», dijo Elias. «Pero, al mismo tiempo, se puede crear el entorno y las condiciones empresariales para que las empresas empiecen a hacer negocios».
Pie de foto, La industria petrolera venezolana es el producto de varias transnacionales que comenzaron a operar en el país hace más de un siglo.Juan Francisco Alonso
Standard Oil of New Jersey (Esso), Anglo Iranian Oil Company (AIOC), Standard Oil of New York (Socony), Gulf Oil, Standard Oil of California (Socal), Texaco y Royal Dutch Shell.
Hoy en día, solo los dos últimos nombres de la lista anterior resultan familiares. Esto, a pesar de que durante buena parte del siglo XX, todas estas compañías influyeron en la vida de millones de personas por el papel predominante que desempeñaron en la economía mundial al controlar gran parte de la producción y de las reservas petroleras del planeta.
Incluso en los países donde operaron durante décadas, como Venezuela, a muchos de sus habitantes les costaría asociarlas con los orígenes de la antes todopoderosa industria nacional de los hidrocarburos, pues cada una operaba bajo una denominación distinta.
"La filial en el país de la Standard Oil de New Jersey se llamaba Creole Petroleum Corporation, y la de Gulf Oil era la Mene Grande", recuerda el experto petrolero venezolano José Toro Hardy.
Sin embargo, el nombre con el que se conoció colectivamente a todas ellas —"Las Siete Hermanas"— permanece en la memoria de los venezolanos, especialmente de aquellos que superan los 50 años.
De la Grecia clásica, pero con fines despectivos
"El nombre de las 'Siete Hermanas' les fue dado a estas enormes empresas transnacionales por Enrico Mattei, el jefe de la petrolera estatal italiana ENI", le contó a BBC Mundo Giuliano Garavini, profesor de Historia de la Universidad Tre de Roma (Italia).
"El nombre lo escogió Mattei para describir a estas grandes petroleras, las cuales monopolizaban la producción de petróleo fuera de EE.UU. y de la Unión Soviética y operaban como oligopolio", agregó el autor del libro The Rise and Fall of OPEC in the 20th Century (El surgimiento y la caída de la OPEP en el siglo XX).
Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
Pie de foto, El político italiano Enrico Mattei bautizó a las grandes petroleras estadounidenses y europas como las "Siete Hermanas" de manera peyorativa.
Pero, ¿por qué llamarlas hermanas si dos ni siquiera nacieron en el mismo continente?"Pudiera haber sido un guiño a lo clásico", le dijo a BBC Mundo el historiador venezolano Rafael Arráiz Lucca, quien dejó en claro que Mattei pudo inspirarse en el mito griego de las Pléyades, las siete hermanas ninfas que terminaron convertidas en estrellas.
"También es importante recordar que tres de esas siete empresas fueron consecuencia de la prohibición antitrust (antimonopolio) vigente en Estados Unidos, la cual obligó a (John D.) Rockefeller a aceptar que su Standard Oil fuera dividida en varias compañías más pequeñas", agregó el autor del libro "El Petróleo en Venezuela: una historia global".
En 1911, la Corte Suprema de EE.UU. declaró que la Standard Oil era un monopolio y la declaró ilegal, por lo que el emporio que desde finales del siglo XIX formó el entonces hombre más rico del planeta fue desmembrado en 39 empresas, muchas de las cuales, con el paso de los años, se fueron fusionando para formar conglomerados más grandes.
Las dos otras hermanas eran europeas: la Anglo-Iranian Oil Company, que hoy es British Petroleum o BP, de Reino Unido; y Shell, que era anglo-neerlandesa.
A lo anterior hay que sumarle el hecho de que las firmas en un momento determinado dejaron de ser competidoras para aliarse, lo cual explicaría por qué han pasado a la historia como un cartel.
"Estas empresas tenían concesiones en Venezuela, en los países del Golfo (Pérsico/Arábigo), Libia e Indonesia y estas concesiones les permitían decidir todo, como la tecnología utilizada, la cantidad de petróleo que se iba a producir y el precio al que se iba a vender", aseguró Garavini.
"Lo único que dejaban a los países donde estaban los yacimientos de petróleo eran los impuestos, aunque a veces el régimen tributario no era tampoco algo soberano", admitió.
Para 1970, las "Siete Hermanas" producían alrededor del 80% del petróleo que se vendía en el mundo, sin contar EE.UU. y la extinta URSS; y controlaban el 85% de las reservas, aseguró el historiador estadounidense David Yergin en su libro The prize (El premio).
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Pie de foto, Tres de las siete empresas en realidad era hermanas, porque fueron resultado de la división de la Standard Oil, el gigante creado por el magnate John D. Rockeffeler.
El nacimiento del cartel
El comportamiento que daría pie al término de las "Siete Hermanas" comenzó a finales de agosto de 1928 en una reunión celebrada en el castillo de Achnacarry (Reino Unido).
En la propiedad situada en las famosas tierras altas escocesas se dieron cita Henri Deterding, entonces director de Shell; Walter Teagle, presidente de Standard Oil de New Jersey; y John Cadman, de la Anglo-Persian.
El objetivo oficial del encuentro era participar en una cacería. "No es ningún misterio que me encuentre aquí como invitado de Sir Henri Deterding para la caza, ya que he tenido el placer de ser su invitado en numerosas partidas anteriores en Europa", declaró Teagle a la prensa, según reseñó en su momento el diario The New York Times.
"Naturalmente, las ramificaciones de la industria más grande del mundo, el petróleo, en la que los tres estamos interesados, ofrecen y siempre ofrecerán un amplio campo de conversación", agregó el empresario estadounidense.
Y ciertamente, además de cazar aves, los tres petroleros hablaron del negocio de los hidrocarburos y llegaron a un acuerdo que no solo modificaría la forma en que venían operando, sino que tendría repercusiones globales.
Los empresarios acordaron frenar la atroz competencia que hasta entonces mantenían por yacimientos y mercados, una pugna que los estaba desangrando, y pactaron un sistema de cuotas de producción para mantener los precios estables o al alza para así siempre tener ganancias.
También convinieron compartir instalaciones y restringir nuevos desarrollos para reducir costos.
Y, por último, se repartieron los recién descubiertos depósitos de crudo de Irán, según se lee en la página de la Oficina de los Historiadores del Departamento de Estado de EE.UU.
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Pie de foto, De las "Siete Hermanas", solamente la anglo-neerlandesa Shell sigue manteniendo su nombre más de un siglo después.
El llamado Acuerdo de Achnacarry permaneció en secreto hasta 1952, cuando fue expuesto ante la Comisión Federal de Comercio de EE.UU.
Años después, el encuentro fue recreado en una película sobre la vida de Deterding realizada en Alemania.
Los expertos consultados admitieron que el poder de las petroleras en las primeras décadas del siglo XX fue tal que podían influir en gobiernos e incluso enfrentarlos.
"En 1951, Irán nacionalizó su industria petrolera porque el gobierno consideraba que la petrolera (BP) no estaba invirtiendo lo suficiente y no pagaba los impuestos correspondientes. ¿Qué pasó? Las 'Siete Hermanas' decidieron bloquear la venta de petróleo iraní; nadie lo tocaba", recordó Garavini.
"Y luego la intervención de la CIA (EE.UU.) y del MI6 (Reino Unido) llevó al derrocamiento del gobierno de Mohammad Mosaddeq dos años después y a su reemplazo por el sha (Reza Pahlavi)", explicó el historiador italiano.
"No fueron las petroleras las que derrocaron el gobierno, pero sí participaron", apostilló.
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Pie de foto, La reunión en Escocia, en la que tres directivos petroleros sentaron las bases del cartel de los hidrocarburos, fue recreada en una película alemana en 1970.
El refugio caribeño
A principios del siglo XX, el hallazgo de yacimientos petroleros en Venezuela atrajo a las "Siete Hermanas" al país caribeño, aunque fueron tres (Standard Oil de New Jersey, Shell y Gulf Oil) las que tuvieron la mayor presencia y durante mayor tiempo.
"La Shell es la pionera de la industria petrolera venezolana, la primera en llegar y la que explota el pozo Zumaque 1 en 1914", explicó Arráiz Lucca, quien agregó que luego le siguió la Standard Oil de New Jersey.
Pese a que llegó con retraso, la estadounidense pronto se hizo con la mitad de los pozos del país. ¿Cómo? "Fue comprando empresas pequeñas y concesiones otorgadas a otras personas", explicó el historiador venezolano.
La nacionalización del petróleo en México en 1938 terminó por atraer a las transnacionales a Venezuela.
"Poco tiempo después estalla la Segunda Guerra Mundial y el petróleo venezolano fue fundamental para la victoria aliada", recordó Toro Hardy.
"Ya no nos acordamos los venezolanos ni el mundo, pero más del 60% del petróleo que utilizaron los aliados vino de Venezuela", aseguró el exdirector de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la firma estatal nacida de la nacionalización de las filiales venezolanas de las "Siete Hermanas" cinco décadas atrás.
"Y aunque después se hicieron importantes descubrimientos en Medio Oriente, también comenzaron a producirse constantes crisis que interrumpían el suministro. Y, por eso, el mundo veía a Venezuela como un productor confiable", agregó el experto petrolero.
Entre las décadas de 1940 y 1950, las transnacionales construyeron en el país los grandes complejos refinadores, la mayoría de los cuales siguen operativos y forman uno de los pilares de la hoy maltrecha industria petrolera venezolana.
"La mayoría de las refinerías que hay en Venezuela las construyeron las concesionarias. Después de la nacionalización (1976) se hicieron trabajos de modernización o ampliación, pero la infraestructura esencial fue hecha por las concesionarias extranjeras", señaló el historiador Arráiz Lucca.
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Pie de foto, La mayoría de las refinerías existentes en Venezuela fueron levantadas por las "Siete Hermanas".
Los golpes mortales
Pero como nada es eterno, el poder de las "Siete Hermanas" comenzó a decaer en la década de 1960 por dos factores: la fundación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y las nacionalizaciones en Venezuela y en los países del Golfo Pérsico/Arábigo, explicaron los expertos consultados.
"La OPEP empezó a controlar los mercados, quitándoles la influencia a esas empresas", afirmó Toro Hardy.
En similares términos se pronunció Garavini, quien explicó: "Los países exportadores querían tener una voz, no solamente en materia de impuestos, sino también de producción y para ello necesitaban coordinarse".
"Si Irak subía los impuestos, las empresas lo que hacían era cambiar sus inversiones y aumentar la producción en Arabia Saudita u otros países, o vetar la venta de crudo iraquí. La idea de la OPEP era disputarles ese poder a las hermanas", agregó.
Los miembros de la OPEP tienen el 80% de las reservas globales de crudo y producen el 40% de los barriles que se consumen en el mundo, según datos de la organización.
De las "Siete Hermanas", hoy solo se sobreviven cuatro: ExxonMobil, la cual resultó de las fusiones entre Standard Oil de New Jersey (Esso) y la de Nueva York (Mobil); Chevron, que es el resultado de las fusiones entre Gulf Oil y Texaco; BP, que era la Anglo-Iranian; y Shell, que es la única que no ha cambiado de nombre.
Y aunque continúan jugando un papel importante, actualmente el mercado petrolero mundial está dominado por las empresas nacionales de algunos de los países donde operaron durante décadas como Aramco de Arabia Saudita, NIOC de Irán o INOC de Irak. Pdvsa también formó parte de este grupo hasta su colapso a finales de la década pasada.
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Pie de foto, Los expertos aseguran que la fundación de la OPEP y las estatizaciones petroleras en Venezuela y los países del Golfo acabaron con el modelo impuesto por las "Siete Hermanas".
¿Al rescate de su heredera?
Con la nacionalización del petróleo de 1976, las "Siete Hermanas" perdieron oficialmente el grueso de su mercado en Venezuela. Sin embargo, algunas lograron mantener algún tipo de presencia mediante contratos de servicio o mantenimiento con la naciente y entonces prometedora Pdvsa; una de ellas fue Shell.
A finales de la década de 1990, cuando el país emprendió la llamada Apertura Petrolera —una iniciativa destinada a incorporar capital privado en el desarrollo de los vastos yacimientos de crudos pesados y extrapesados de la Faja del Orinoco— varias de estas compañías, como ExxonMobil, Chevron y BP, regresaron al país.
"En la Apertura se comprometieron inversiones por US$65.000 millones que, de haberse cumplido, habrían llevado la producción petrolera de Venezuela a los cinco millones de barriles diarios para 2005", afirmó Toro Hardy, uno de los impulsores de la iniciativa.
Sin embargo, esos planes se vieron truncados en mayo de 2007, cuando el fallecido Hugo Chávez puso en marcha una segunda nacionalización petrolera y ExxonMobil y otras transnacionales se retiraron del país.
Fuente de la imagen, Brendan SMIALOWSKI / AFP via Getty Images
Pie de foto, El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha pedido a las petroleras internacionales invertir US$100.000 millones en Venezuela para recuperar su producción de crudo, pero algunas se han mostrado reacias.
El experto cree que el giro dado por las autoridades venezolanas luego de la inédita operación militar que EE.UU. lanzó en el país el pasado 3 de enero, la cual terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, podría servir para retomar alguno de los planes desechados y aprovechar la vasta riqueza petrolera.
Días después de los sucesos, el presidente estadounidense Donald Trump pidió a las petroleras internacionales que invirtieran US$100.000 millones para rescatar a la industria venezolana, y casi simultáneamente el Parlamento venezolano aprobó, de manera apresurada, una reforma a la Ley de Hidrocarburos para permitir la participación de empresas privadas en el sector energético.
"Venezuela fue siempre considerada como el abastecedor de petróleo más seguro y confiable que había en los mercados petroleros y ofreciendo seguridad jurídica que permita el regreso de los inversionistas privados, volverá a serlo", agregó el exdirector de Pdvsa.
A principios de 2026, Chevron, una de las hermanas, producía 250.000 barriles diarios de crudo en el país, alrededor de una cuarta parte de la producción venezolana actual; y esperaba aumentar esa cifra hasta 300.000 para marzo.
Fuente de la imagen, Cortesía Biblioteca Nacional de Venezuela
Pie de foto, El petróleo vuelve a cobrar importancia en Venezuela justo cuando el país conmemora el 50º aniversario de la nacionalización de la industria.https://www.bbc.com/