Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, junio 13, 2026

Gobernación inicia construcción de aceras en la avenida Padilla de Maracaibo tras seis meses de haberlas destruido


Cortesía

Tras seis meses de haber destruido las aceras en la avenida Padilla de Maracaibo, la Gobernación chavista en el estado Zulia, inició la construcción de las mismas. Los trabajos comenzaron pocos días después de que los vecinos hicieron sentir sus voces a través de un trabajo publicado por La Patilla.

lapatilla.com

En entrevistas publicadas el pasado 19 de mayo, los residentes de la zona reclamaron que en noviembre de 2025, la Gobernación rompió las aceras, que estaban en buen estado, y lo peor, es que las dejaron destruidas. El arenal no se aguantaba a lo largo de esta vía, que es ícono de la ciudad por ser paralela a la Basílica de la Virgen de la Chiquinquirá.

“Lo peor es que rompieron aceras que estaban en buen estado y nos dejaron un arenero como aceras. Destruyeron todo, dejaron huecos, que poco a poco hemos ido tapando los vecinos, porque hay gente que ha caído en esos huecos. Una muchacha se cayó y le pusieron un yeso, igual le pasó a un señor mayor”, dijo en ese entonces una habitante de la calle 93, quien prefirió no identificarse para evitar represalias de la jefa de calle del Psuv en la zona.

Los vecinos contaron que pocos días después de la denuncia pública, llegaron los representantes de la contratista a cargo de la obra y quitaron lo poco que habían puesto. Según testimonios, presuntamente hubo una discusión entre estos y los delegados de una contratista nueva.

Nuevamente, comenzaron a verse trabajadores, pero ahora construyendo las aceras. “Habían llegado para destruirlas, pero ya las están construyendo. Comenzamos a ver el movimiento después de la noticia. Gracias por dejarnos escuchar”, dijo una residente de la avenida Padilla.

No obstante, los vecinos afirman que no se ven muchos trabajadores, sino que solo van como cuatro o cinco. “Por lo menos, ya les vemos la intención”, expuso otra persona.

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JOSÉ ANTONIO PÁEZ Por Douglas Zabala



José Antonio Páez, nació en un caserío muy cerca del río Curpa, el 13 de junio de 1790. Desde Pequeño José Antonio, se la pasó bregando de Peón de Hacienda; quizás por eso, los aires libertarios, lo agarran muy ocupado vendiendo ganado, por esas tierras polvorientas del llano venezolano.

 

En sus afanes de buen lancero Páez, en Barinas recibe la orden de atacar al comandante realista Miguel Marcelino, quien ocupaba a Canaguá con unos 400 soldados de caballería. En esa primera escaramuza el 27 de noviembre de 1813, derrotó a su contrario en las Matas Guerrereñas; después de esta acción fue ascendido a Capitán del ejército patriota.

 

En enero de 1814 aparece por Mérida bajo las órdenes del capitán Antonio Rangel, donde participó en el combate de Estanques, contra el comandante Aniceto Matute. En ese trance se lo consigue el general Rafael Urdaneta, quien iba rumbo hacia la Nueva Granada.

 

Páez como comandante de caballería, el 31 de octubre de 1815, combatió de forma victoriosa en la batalla del Banco de Chire, contra el coronel Sebastián de la Calzada. Con sus 300 lanceros derrotó el 16 de febrero de 1816 al coronel Francisco López en el conocido combate de Mata de la Miel.

 

En medio de la acción bélica dada en la sabana de Carabobo, cerca de la ciudad de Valencia, el 24 de junio de 1821, entre el ejército realista del Mariscal de Campo Miguel de la Torre y las tropas patriotas comandadas por el general en jefe Simón Bolívar al centauro de los llanos José Antonio Páez tuvo un percance que casi le cuesta la vida.

 

El campo de batalla donde se iniciaría definitivamente la independencia del país, para aquellos días estaba constituido por una sabana de unos 4 km de longitud, de este a oeste y 3 km de norte a sur. En ella Miguel de la Torre se detuvo en esta sabana y distribuyó sus fuerzas en forma tal que cubrían, por el oeste, el camino de San Carlos, y por el sur el de El Pao, mientras que el Libertador reorganizó el ejército en 3 divisiones entre esas la Primera División del catire Páez.

 

 

A José Antonio Páez en medio de la batalla de Carabobo, justo cuando comandaba los Batallones Bravos de Apure, los Cazadores Británicos y los siete Regimientos de Caballería, le ha entrado uno de sus ya conocidos ataques de epilepsia, que lo ha dejado tendido en el suelo convulsionando por los efectos de su terrible enfermedad.

 

Dejemos que sea Páez quien nos eche el cuento: “En esta ocasión estuve yo a pique de no sobrevivir a la victoria, pues habiendo sido acometido repentinamente de aquel terrible ataque que me privaba del sentido, me quedé en el ardor de la carga entre un tropel de enemigos, y tal vez hubiera sido muerto, sí el comandante Antonio Martínez, de la caballería de Morales, no me hubiera sacado de aquel lugar.

 

Tomó él las riendas de mi caballo, y montando en las ancas de este a un teniente de los patriotas llamado Alejandro Salazar alía Guadalupe, para sostenerme sobre la silla, ambos me pusieron en salvo entre los míos. A tiempo que yo recobraba el sentido se me reunió Bolívar, y en medio de vítores me ofreció en nombre del Congreso el grado de general en jefe”. El catire no pereció en ese combate y tuvo larga vida después de aquel suceso en Carabobo.

 

En sus memorias, Páez recordará, que los primeros movimientos políticos de los americanos del sur, fueron al principio, expresión de lealtad y simpatía hacia la Madre Patria, cuando su Rey se encontraba preso en territorio extranjero y su trono ocupado por un intruso que sostenían las bayonetas francesas.

 

José Antonio Páez a quienes trataron de empañarle su paso por la historia se esmeró en recordarles que antes de iniciarse la lucha por la independencia, muchos de ellos mantenían una gran fidelidad a la corona, incluso hasta el mismo 19 de abril de 1810. Por ello, en un momento de sus enfrentamientos con esos adversarios les señaló:

 

“La regencia no pudo ser aplacada por el manifiesto que en Caracas exponía las razones que la habían movido a tomar las medidas que se decían revolucionarias, no siendo más que una expresión de los sentimientos que unían a las colonias con la Madre Patria”.

 

Escrito tomado de mi Libro V

“Venezuela en Crónica”

Edición: Sultana del Lago Editores