CELEBRANDO EL DÍA DEL ABOGADO ZULIANO
Hoy vengo a recordarles que un venturoso día recibí el Título de Abogado en mi Ilustre Universidad del Zulia. Por ello, quiero resaltar que el 13 de agosto de 1894, en lo que hoy conocemos como el Palacio de las Águilas y sede del Poder Ejecutivo Regional, se fundó nuestro Colegio de Abogados.
Allí funcionaba la Sala de Audiencias de la Corte Suprema de Justicia del Estado Zulia, razón por la cual los Abogados José del Carmen Ramírez, José Trinidad Montiel, Francisco Ochoa, Alfredo Rincón, Jesús María Luengo, Leopoldo Sánchez, Manuel Montero, Jaime Luzardo Esteva, Pedro Guzmán y Alberto Rincón fundan el Colegio de Abogados del Estado Zulia.
En ese mismo acto fundacional se conformó su Junta Directiva, asumiendo la presidencia del Colegio el colega José del Carmen Ramírez. Además, se nombró una Comisión para redactar un Reglamento, el cual se realizó de acuerdo a la Ley de Abogados y Procuradores, sancionada por el Congreso Nacional, a través de la cual se fijaba la posibilidad de colegiación en una asociación profesional.
Para comprender cabalmente la significación de este hecho fundacional, es menester situarlo en el contexto histórico y político que vivía el país y, de manera particular, el Estado Zulia.
El año 1894 encuentra a Venezuela bajo el segundo gobierno del General Joaquín Crespo, quien ocupó la Presidencia de la República en dos ocasiones: 1884-1886 y 1892-1898. Su segundo mandato, sin embargo, había comenzado como un gobierno de facto, producto de la Revolución Legalista mediante la cual derrocó a Raimundo Andueza Palacio.
Crespo gobernaba con mano firme en un régimen que, como bien lo señala la crónica original, ofrecía “pocas libertades democráticas”. La política venezolana de entonces estaba marcada por el caudillismo militar, las alianzas cambiantes entre facciones y una limitada participación ciudadana en los asuntos públicos.
El Zulia, por su parte, atravesaba una compleja coyuntura histórica. Durante gran parte del siglo XIX, la región había sido un permanente foco de oposición al gobierno central con asiento en Caracas. Los zulianos habían visto con desagrado la creación del Estado Falcón-Zulia en 1881, medida que les fue impuesta desde el poder central. No fue sino hasta 1890, durante la presidencia de Raimundo Andueza Palacio, que el Zulia recuperó su autonomía y Maracaibo volvió a ser su capital.
Este reciente logro autonomista, apenas cuatro años antes de la fundación del Colegio, aún resonaba en la conciencia colectiva de los profesionales zulianos, muchos de los cuales habían militado en las luchas por la reivindicación regional.
En este contexto de tensiones entre el poder central y las aspiraciones regionales, la fundación del Colegio de Abogados del Zulia adquiere una dimensión particular: no solo representaba la organización gremial de los profesionales del Derecho, sino también la afirmación de una institucionalidad propia en una región que históricamente había debido defender su autonomía frente a un gobierno central poco dispuesto a concederla.
El marco legal que hizo posible esta fundación fue la Ley de Abogados y Procuradores, sancionada por el Congreso Nacional el 30 de junio de 1894 y refrendada con el ejecútese del presidente Joaquín Crespo. Esta ley, en su artículo 25, establecía lo siguiente: “Se pueden establecer Colegios de Abogados en el Distrito Federal y en todos los Estados donde haya por lo menos cinco abogados dispuestos a formarlo”.
Fue precisamente al amparo de esta disposición legal que los diez abogados fundadores zulianos dieron vida a la institución que hoy conmemoramos. El Colegio de Abogados del Estado Zulia se constituyó, así como uno de los primeros colegios de abogados del país, fundado apenas cuarenta y cuatro días después de la sanción de la ley que lo hizo posible.
Aquellos colegas elaboraron su primer plan de colegiación de los profesionales del derecho, que entre otras metas se proponía trabajar por resaltar los estudios de la jurisprudencia y hacer que la profesión del Derecho en Venezuela y el estudio de las ciencias jurídicas brillara. No era una tarea menor en un país donde el ejercicio profesional se desarrollaba bajo las sombras de un régimen militar que concentraba el poder y limitaba las libertades públicas.
A sus 132 años de su fundación, el Colegio de Abogados del Estado Zulia se ha mantenido activo, y en la actualidad cuenta con una moderna sede ubicada en la avenida Guajira de Maracaibo. A mi amigo y colega Mario Torre y a la directiva que preside, debemos que, a pesar de las adversidades, todos los colegiados nos sintamos orgullosos de ser miembros de esta prestigiosa institución.
En tiempos donde Venezuela enfrenta un serio déficit de libertades, el mayor reto de los nuevos profesionales es velar por los derechos democráticos de los ciudadanos. Que el legado de nuestros fundadores, aquellos hombres que en 1894, en una sala del Palacio de las Águilas, decidieron organizar el gremio para hacer brillar el Derecho en medio de un contexto político adverso, nos inspire a seguir defendiendo la justicia, aún en los tiempos más oscuros.
Feliz día del Abogado zuliano.


