Republica del Zulia

El presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Diego Padrón, lo ha dicho de la manera más clara posible: "El diálogo no fue más que una simple contingencia sin proyección ni consecuencias". Es decir, fue un fracaso. MARCOS CARRILLO

martes, 18 de enero de 2011

Cines del Maracaibo de ayer: Los que no son iglesias de Dios, son templos del olvido

Cine Urdaneta Foto: Luis Molero
Cientos de personas murmuran en la oscura sala cuando, repentinamente, las pocas luces encendidas se apagan, cada quien se amalgama a su asiento; se escucha el "taqueteo" del carrete que desenrolla la cinta fílmica mientras la potente luz atraviesa el fotograma, el sonido los envuelve y, entonces, comienza la magia del cine. Aunque el principio del cine no ha cambiado desde 1897; de aquellas majestuosas salas en las que nuestros abuelos y padres vieron los éxitos de taquilla de ayer, las que no se han convertido en iglesias cristianas hoy son ruinas con tristes adornos de un pasado glorioso.


Desde el norte hasta el sur, y de este a oeste; cada rincón de esta ciudad cosmopolita esconde secretos de generaciones anteriores a las nuestras. Les pasamos por un lado y muchas veces ni siquiera notamos su presencia, aun cuando son enormes. Se trata de salas de cine a las que hoy sólo asisten los murciélagos, las palomas y las alimañas.

El Director del Acervo Histórico de Zulia, Dr. Juan Carlos Morales, aseguró que Maracaibo siempre fue una ciudad pionera en Latinoamérica en lo referente al cine "El 23 de enero de 1897 se mostró en el Teatro Baralt de Maracaibo dos películas que definieron el comienzo del cine en Venezuela que fueron <Muchachos bañándose en la Laguna de Maracaibo> y <Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa> de los hermanos Trujillo Duran, quienes eran conocidos empresarios y productores. Lamentablemente no existe ninguna copia de esas películas."


"Desde las décadas de los 20 hasta los 50 fue el auge del cine a nivel mundial, y Maracaibo no fue la excepción. En sus inicios, ir al cine era igual que ir al teatro, porque en realidad, iba era al teatro, por lo que las personas se vestían con sus mejores ropas" narró Morales.

Asimismo el historiador José Gregorio González afirmó que para las personas de las primeras décadas del siglo pasado, asistir al cine era un evento social de trascendencia "Ir al cine era todo un acontecimiento, y las personas se arreglaban lo más posible, las mujeres usaban vestidos de noche, mientras que los hombres iban de traje y sombrero".

Pero al simplificarse la salida al cine dejando atrás toda la parafernalia, y al consolidarse como una forma de entretenimiento popular, empezaron a proliferar las salas de cines por toda la ciudad. Ya no se trataba de antiguos teatros empleados para proyectar películas.

Salas de cines se construían por todos lados, compitiendo entre sí por brindar el espacio más amplio, cómodo; la película más novedosa, el sonido más estridente, pero sobre todo la pantalla más gigante

Cine Imperio en Bella Vista, El Urdaneta cerca de la plaza Urdaneta en la avenida Padilla, El cine Ávila cercano a los vestigios de lo que un día fue el diario Critica, El Altamira en 5 de julio, cada nombre de ésta reducida lista representa en sí mismo una época dorada dejada en el pasado. Algunos podrán recordar incluso las noches de películas en el autocine que estaba en las adyacencias de lo que hoy es La Vereda del Lago.

Con la llegada de los mall's y las salas múltiples que ofrecían muchas más opciones de entretenimiento, además de mayor seguridad y la posibilidad de hacer compras o pasear por las tiendas antes o después de la función, el cine llegó a una nueva era, terminando de sepultar las salas tradicionales.

Varios cines se rehusaban a cerrar y trataron de mantener sus puertas abiertas proyectando filmes porno, satisfaciendo un mercado que salas de mayor prestigio se negaban a atender; pero a costas de ganarse el apelativo de "antros".

El Multicine Redoma, en el centro comercial San Felipe, en el centro de la ciudad sobrevive exhibiendo largometrajes desde la 9 de la mañana, y por la misma entrada puedes ver la misma películas una y otra vez durante todo el día.

El Roxy, una de las plazas cinematográficas de mayor prestigio, fue concebido desde su construcción como un cine-teatro, y ahora funge como sala de eventos ofreciendo una alternativa cultural para los fines de semana. Asimismo, la administración del Roxy conserva sus primeros proyectores, y las letras de la marquesina original.

La última opción, y tal vez la más común, es que gran parte de los cines fueron convertidos en iglesias. Las franquicias brasileras Oración Fuerte al Espíritu Santo y Dios es Amor, fueron las primeras en ver en estos lugares la plaza perfecta para la realización de un templo espiritual; de manera que las remodelaciones necesarias fueron prácticamente mínimas.

Observe una galería fotográfica de las salas que marcaron historia en nuestra ciudad, ¿Puede usted recordar una película que haya visto en una de estas salas?

Fotos: Luis Molero / Aservo Histórico del Zulia

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