Con el respeto de mi admirado Mario Moreno, si yo fuera diputado es indudable que jamás se me ocurriría repetir las cantinfladas que Cilia flores, Mario Isea, Carlos Escarrá y los más de ciento cincuenta parlamentarios del PSUV han realizado durante estos cinco años; precisamente no de risitas y payasadas sino de muchas muecas, malabares y maromas legislativas que han puesto patas pá arriba al estado de derecho y a la mismísima Constitución.
Si yo fuera diputado, por supuesto que lucharía para restablecer la conducta contestataria y vigilante que cada uno de los parlamentarios deben tener a la hora de la discusión y aprobación del Presupuesto Nacional y de los Créditos Adicionales; de manera que no vuelva a repetirse la tragedia de una mayoría roja rojita que sólo ha asistido al parlamento a defender los intereses de un gobierno cada vez mas centralista y distanciado de los intereses de la regiones.
Si yo fuera diputado de la Asamblea Nacional, acompañado de los que en esa nueva cámara no serán simples cornetas del que gobierna en Miraflores, convocaría a los venezolanos y venezolanas de buena voluntad para que juntos impulsemos la aprobación de aquellas leyes que garanticen y defiendan los intereses del pueblo trabajador; como la Ley Orgánica del Trabajo y la Ley Orgánica de Seguridad Social. Así como también la ley Orgánica de Protección Especial y Reproducción de Pueblos Indígenas y la inmediata reforma de la Ley de Migración y Extranjería, para permitir el libre transito fronterizo y borrar la vieja y excluyente práctica del visado entre los venezolanos, colombianos y el resto de los países del continente suramericano.
Si yo fuera diputado y a pesar de que yo siempre ando más limpio que talón de lavandera, propiciaría un gran debate nacional a fin de que se someta a revisión la Ley de Reforma Parcial de la Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública, ya que su aplicación ha sido utilizada para violar derechos establecidos en nuestra Constitución. Así mismo propondría que se constituya una Comisión Especial para revisar los bienes expropiados o confiscados; a fin de determinar el objeto real de tales medidas por parte del ejecutivo, y si sobre los mismos el Estado mantiene o supera los niveles de productividad que provocaron los actos administrativos señalados en contra de la propiedad.
Si yo fuera diputado, de inmediato y con suprema celeridad reglamentaria, promovería la tarea legislativa de renovar las autoridades del Consejo Nacional Electoral, la Fiscalía General de la República, la Contraloría General de la República y a todos los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia; para dar cumplimiento de esta manera con el precepto constitucional referido a la autonomía de los poderes públicos; de manera que el ejercicio del poder pueda materializarse bajo la premisa fundamental para los ciudadanos, de que serán gobernados sin los abusos autoritarios e intolerantes de aquellos que cumplan la función de gobierno.
En fin, si yo fuera un diputado de la próxima Asamblea Nacional no diría cantinfladas; pero si reivindicaría las palabras de Mario Moreno cuando parodiando a un representante de su país en la ONU, hace cuarenta y cuatro años exclamó: "Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo de delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia".
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