Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, febrero 07, 2008

El gran loquero / Angel Lombardi

E l gran loquero ha muerto es una frase que se le atribuye al escritor positivista y comprometido gomecista Laureano Vallenilla Lanz al enterarse de que el dictador Juan Vicente Gómez había fallecido. El inteligente sociólogo y profundo conocedor de la historia nacional sabía lo que decía y es que un país y una sociedad no sólo padecen a un tirano y a un mal gobierno sino que lo producen y lo crean. Gómez no le impuso su larga tiranía a los venezolanos de manera gratuita y fortuita sino que los venezolanos, de una u otra manera, por acción u omisión permitieron, soportaron y apoyaron al tirano, con excepción de una minoría que se le opuso y resistió y lógicamente pagó con su actitud un largo camino de penurias, sufrimiento, cárceles, exilio y eventualmente con la muerte.
En cada periodo de la historia se repite esta historia; para no ir muy lejos algunos ejemplos cercanos. Los españoles engendraron la tiranía franquista entre otras razones por su intolerancia suicida. Los cubanos irresponsablemente, divinizaron a Fidel y se aborregaron durante 50 años. Hoy la mayoría cubana está harta pero no saben cómo enterrar a este fraude de la historia.
En América Latina (para no hablar del mundo y de otras épocas) sobran los ejemplos de pueblos envilecidos y desorientados, que en ciertos momentos se extravían y encumbran y entronizan a personas mediocres y subalternas convertidas en grandes hombres de cartón y fachada (sin pretender agotar la lista y a manera de ejemplos) en las últimas décadas tenemos algunos especímenes que rondan la psiquiatría y el delito, v. g. Luis Echeverría en México; Ríos Montt en Guatemala; Noriega en Panamá; Bucaram en Ecuador; Fujimori en Perú; Menem, en Argentina y en nuestro país el caso emblemático de Carlos Andrés Pérez; todos estos nombres, y otros muchos, no surgieron de la nada, los formó y fraguó la respectiva sociedad con sus miedos, carencias e intereses subalternos, fueron más producto de los vicios nacionales que de las virtudes que cada nación indudablemente posee.
Las historia tiende a repetirse, como tragedia a veces y otras como caricatura y parodia, nuestros tiempos actuales están padeciendo esta recurrencia cíclica de la historia, lo que nos obliga a preguntarnos: ¿quién es más responsable: el loquero que gobierna o las personas que aceptan ser tratados como locos? ¿Qué es más insufrible: el histrión de Aló Presidente, o sus mudos y sonrientes aplaudicantes? Nota: Aplaudicante: el que claudica y aplaude. Aborregarse: asumirse y actuar como parte de un rebaño. Tal Cual digital

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