
La publicidad comercial vio limitados sus espacios en el antes llamado Avila Mágica y hoy Warairarepano. El Avila se puso uniforme: paisajes naturales por fuera y operadores de chaquetas rojas por dentro.
Veinticinco mil bolívares cuesta la entrada para el público adulto, el mismo precio que antes se ofrecía a los estudiantes. Los funiculares también fueron despojados de sus avisos publicitarios para sostener a los distintos destinos venezolanos en su cara externa. La publicidad gubernamental no se quedó atrás y apartó sus buenos espacios.
Al llegar a la estación principal, una gran propaganda del Ministerio de Turismo da la bienvenida. Y si se necesita dinero, sólo se encuentran los cajeros de Banfoandes en las instalaciones.
Patinar puede convertirse en una idea patriótica desde que se alquilan los zapatos, pues el retrato del presidente Chávez está vigilante en la pared del lugar. Pero patriótico no siempre significa mejor precio, pues antes la pista de patinaje ofrecía 30 minutos de diversión por 10 mil bolívares, ahora los mismos 10 mil bolívares sólo alcanzan para 20 minutos.
Es el mismo caso de los churros, que por la incertidumbre y alegando que "la inflación es bárbara", sus dueños decidieron aumentarlos de 4.000 bolívares que costaban en Avila Mágica a 5.500 bolívares en el Warairarepano.
Camino al Hotel Humbold, los locales y las marcas que ofrecen no son fáciles de distinguir. Si antes sólo había que fijarse en el carrito para ubicar al perro calentero Plumrose o al del pernil, hoy la búsqueda se hace más intensa: hay que acercarse al interior de cada carrito para diferenciar los productos que ofrecen. Las bebidas alcohólicas forman parte de los productos que desaparecieron de la oferta del lugar.. Kenna Narváez M - 11/10/2007 10:37 AM Tal Cual digital
Veinticinco mil bolívares cuesta la entrada para el público adulto, el mismo precio que antes se ofrecía a los estudiantes. Los funiculares también fueron despojados de sus avisos publicitarios para sostener a los distintos destinos venezolanos en su cara externa. La publicidad gubernamental no se quedó atrás y apartó sus buenos espacios.
Al llegar a la estación principal, una gran propaganda del Ministerio de Turismo da la bienvenida. Y si se necesita dinero, sólo se encuentran los cajeros de Banfoandes en las instalaciones.
Patinar puede convertirse en una idea patriótica desde que se alquilan los zapatos, pues el retrato del presidente Chávez está vigilante en la pared del lugar. Pero patriótico no siempre significa mejor precio, pues antes la pista de patinaje ofrecía 30 minutos de diversión por 10 mil bolívares, ahora los mismos 10 mil bolívares sólo alcanzan para 20 minutos.
Es el mismo caso de los churros, que por la incertidumbre y alegando que "la inflación es bárbara", sus dueños decidieron aumentarlos de 4.000 bolívares que costaban en Avila Mágica a 5.500 bolívares en el Warairarepano.
Camino al Hotel Humbold, los locales y las marcas que ofrecen no son fáciles de distinguir. Si antes sólo había que fijarse en el carrito para ubicar al perro calentero Plumrose o al del pernil, hoy la búsqueda se hace más intensa: hay que acercarse al interior de cada carrito para diferenciar los productos que ofrecen. Las bebidas alcohólicas forman parte de los productos que desaparecieron de la oferta del lugar.. Kenna Narváez M - 11/10/2007 10:37 AM Tal Cual digital
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