Sus funciones "van contra el sector empresarial", sostiene Omar Escalante
Una nueva estrategia para reducir o liquidar poco a poco la influencia de los sindicatos, solapada bajo la premisa de la "participación protagónica", tiene bajo la manga el gobierno con el Proyecto de Ley Especial de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras (PLECTT). El borrador que tiene en su poder el Ministerio del Trabajo y Seguridad, expresa en varios de sus artículos, funciones que además de roer las bases del sindicalismo -que mal que bien, aún sigue siendo parte de la expresión democrática, a juicio de dirigentes laborales- afecta el desenvolvimiento libre de la empresa. El alcance del proyecto es el ámbito público y privado, y establece que se le dará con esta ley "mayor contenido social al sistema socioeconómico nacional sobre la base del desarrollo armónico de la economía y la justa distribución de la riqueza". Recientemente, el presidente Hugo Chávez dijo que incluso, si los sindicatos entorpecían la creación del Partido Unido Socialista de Venezuela, estos movimientos debían desaparecer, lo cual generó polémica hasta en los sindicatos pro oficialistas. Lo que dice el proyecto En su artículo 6, el proyecto de Ley señala que "son fines de los consejos de trabajadores la defensa de los derechos, reivindicaciones e intereses de los trabajadores y trabajadoras y el pueblo en general; la lucha frontal contra la especulación, el acaparamiento y el desabastecimiento de productos de primera necesidad, evitando la interrupción parcial o total del proceso de producción de bienes y servicios y en aquellos centros de trabajo considerados estratégicos para la economía nacional; la participación protagónica en la defensa integral de la Nación mediante la incorporación activa en la Reserva Nacional, la Guardia Territorial y en el voluntariado para el servicio social". Entre las atribuciones de estos consejos, el artículo 8 establece que son "promover y articular las diversas organizaciones de base de los trabajadores y trabajadoras en cada centro de trabajo, con el fin de incorporarlos en el control social, en la gestión del proceso de producción y distribución de los bienes y servicios", e "impedir la paralización o el cierre parcial o total de los centros de trabajo con claros fines especulativos, desestabilizadores o políticos". El objetivo No es la primera vez que los sindicatos se ven amenazados. Ya ocurrió en el año 2000, cuando la recién nacida Asamblea Nacional aprobó el llamado al referéndum para terminar con el monopolio de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). En noviembre de ese año, el parlamento aprobó la pregunta que decía así: "¿Está usted de acuerdo con la renovación de la dirigencia sindical en los próximos 180 días, bajo estatuto especial elaborado por el Poder Electoral, conforme con los principios de alternabilidad y elección universal directa y secreta, consagrados en el artículo 95 de la Constitución Bolivariana de Venezuela y que se suspendan durante este lapso en sus funciones los directivos de las centrales, federaciones y confederaciones sindicales establecidas en el país?". La consulta se realizó el 3 de diciembre de ese año, conjuntamente con las elecciones municipales y parroquiales. En esa ocasión, los primeros informes del Consejo Nacional Electoral revelaron que 66,23% de los electores votó a favor del Sí, mientras que el 25,64% se inclinó por el No. Sin embargo, los opositores, entre ellos la dirigencia de la CTV, se sintieron satisfechos porque, según ellos, había ganado la abstención, que alcanzó 77,8%. Tres días después, la gran mayoría de la directiva de la central sindical decidió desincorporarse para dar paso a la "democratización" de la institución. Tiempo después, surgió la Unión Nacional de Trabajadores, sindical identificada con las políticas de Chávez, aunque últimamente algunos de sus representantes han replicado las intenciones del gobierno. Hablan los sindicatos Para el presidente de la Federación de Trabajadores del Estado Carabobo (Fetracarabobo), Omar Escalante, "los Consejos de Trabajadores atentan contra la autonomía sindical, porque la selección de los delegados que los van a integrar van a ser señalados a dedo. Aquí no va a haber ningún tipo de elección". Además de eso, "van contra el sector empresarial". Escalante cree que la intención del gobierno es controlar los sindicatos, uno de los pocos sectores al que no le ha puesto la mano aún. Entretanto, Humberto Martínez, secretario de Organización del Sindicato de Empleados de la Gobernación del Estado Carabobo, afirmó que "los gobiernos que matan los sindicatos son de los regímenes fascistas. El sindicalismo tiene historia de conquista y muerte. Eso no puede tirarse por la borda. La participación de los sindicatos es la esencia de la democracia". No obstante, Luz Coromoto Chacón, coordinadora regional de Unete, sostuvo que contrario a lo que piensan otros dirigentes, "los Consejos de Trabajadores vienen a fortalecer el trabajo de las organizaciones sindicales. Se ha tratado de desvirtuar la esencia de la creación de los Consejos de Trabajadores. Esos consejos vienen a fortalecer el nuevo modelo productivo que está planteado dentro del socialismo del siglo XXI". "Ellos (los consejos) van a hacer contraloría, revisión plena del estado completo de la empresa, cómo se vende el producto, cómo maneja el mercado, qué relaciones tiene y cuál es en realidad los estados financieros que maneja la empresa", entre otras cosas, explicó Chacón. Agrega que "no nos da miedo conformar esos consejos; al contrario, estamos ganados para hacerlo. Aquí en Carabobo tenemos algunas empresas donde vamos a empezar a conformarlos". Asimismo, la dirigente de Unete aseveró que "el movimiento sindical sólo desaparecerá cuando desaparezca el capitalismo en Venezuela". |
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