Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, marzo 01, 2007

Educación superior: la gran batalla

Se sabe, desde vieja data: el gobierno se dispone a lanzar una batalla frontal contra la educación superior.
Escribimos este texto conscientes de que cualquier lector podría señalarnos que en él se encierran aparentemente dos falacias. En primer lugar, ¿cómo cabe hablar de “disposición” del gobierno a librar una batalla contra la educación superior, cuando nadie ignora que es justo lo que ha venido haciendo Hugo Chávez desde el momento mismo en que se sintió consolidado en el poder? Y, en segundo lugar, ¿cómo podemos imaginarnos “una” gran batalla contra algo tan vasto y complejo como es nuestro sistema de educación superior.
Parece obvio, más bien, que tal sistema (red de instituciones públicas y privadas donde están involucrados directamente centenares de miles de personas en desempeño de distintas funciones, escenario donde no cesan de enfrentarse toda clase de ideologías y de intereses, mundo al cual se vinculan con nexos materiales y espirituales todos los sectores de la sociedad), se presta para una infinidad de batallas, que, por lo demás, ya se están librando.
El sistema de educación superior se nos presenta, en efecto, como una comunidad particularmente sensible a toda medida del gobierno que pueda afectarla, como una comunidad de dolientes que siempre ha respondido a cuanto elemento o acción puede afectar su normal desenvolvimiento. ¿Cómo se atreverá, entonces, el gobierno, a lanzarse en una batalla frontal contra este sistema?
Sería, pues, absurdo, hablar como lo hemos hecho. Absurdo en cualquier parte, pero no aquí, no en este país donde el Presidente, que concentra en sus manos todos los poderes, se ha lanzado, con toda serenidad y sin interferencia alguna, a “transformar radicalmente” todas las instituciones que el país se ha dado a lo largo de su historia, toda la obra material y cultural que la sociedad ha construido bajo la dirección de otros regímenes. Pensemos, no ya en este o aquel sistema particular –el de comunicaciones o el sistema de defensa del país, por ejemplo— sino en la piedra angular de todos ellos: el sistema de los poderes públicos:¿a cuál de ellos ha dejado de enfrentarse el Presidente con la pretensión de reconstruirlo a sus soberanos caprichos?
Lo que hay de particular, de excepcional en esta nueva batalla es que el mismo Chávez parece estar consciente de que, esta vez, puede toparse con la resistencia que no ha hallado en otros escenarios. Por eso hablamos de disposición y por eso nos ocuparemos en sucesivos Pórticos de los pasos que preparan, anuncian o fundamentan el gran asalto.Oswaldo Barreto / TalCual

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