Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, marzo 10, 2007

Democracia y democracia popular/Neuro J. Villalobos Rincón

"Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo". Stephen Covey

Los poderes plenipotenciarios exigidos por Chávez a una sumisa Asamblea Nacional y la implosión provocada por los partidos Podemos, PPT y PCV, es una demostración evidente de que el poder, si bien es uno de los elementos necesarios para la orientación del progreso humano, es el del cual más se desconfía.

Chávez en su visión militarista, su vocación totalitaria y su impaciencia por lograr resultados antes de que su mentor trasponga la entrada donde se lee: "Perded toda esperanza al traspasarme", ha querido imprimir mayor velocidad a su intento de imponer su modelo decimonónico antes de que ese hecho ocurra. Por tal razón, no sólo le parece desesperante la lentitud e ineficiencia parlamentaria, sino que además pretende acallar cualquier disidencia o la menor observación a sus designios. El infierno, dice Dante, es el reino de la prisa.

Convencido de que los votos los pone él y no los partidos que lo apoyan, no sólo los humilla acallándolos, sino que además los ignora en todas las decisiones. La creación de un partido único, cincelado a su antojo, es una muestra más de su prepotencia. Para el hombre nuevo que será creado por él, ya tiene decidido quién irá al cielo y quién sufrirá infernal castigo, persuadido que "por largo tiempo seguirá en la cumbre y mantendrá a los otros humillados, causándoles enojo y pesadumbre". Tiene la certeza que pronto volverán al redil para evitar ser enviados a Antenora, que es la segunda división del noveno y último círculo del infierno, en la que se encuentran los traidores a su patria o a su partido, según Dante.

Los poderes plenos cedidos al Júpiter tronante en su ley Habilitante, se asemeja a esas gandolas cuya inscripción reza: "Ancha y larga". Tanto por la amplitud de áreas de la vida republicana sobre las que puede decidir, como por el tiempo otorgado a su reinado. Lo más trágico es que esa gandola está siendo conducida por un chofer ebrio de poder y de soberbia, a toda velocidad, con su carga destructiva de odio y resentimiento. Los resultados se medirán en términos de la calamidad social que provoque.

Este es un proceso al que hasta ahora no se le ha puesto un contrapeso efectivo para detener tanta irresponsabilidad, locura y vanagloria. Es el momento de sobreponerse a las miserias humanas, no vaya a ser que tardíamente descubramos que "la diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza", según decía Reagan.

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