Para elevar su competitividad, America Latina requiere de un gran paquete que no sólo adopte a las reformas estructurales, sino a un gobierno que ofrezca certidumbre jurídica a los inversionistas, combata el alto índice de corrupción, simplifique trámites, y fomente la competencia en el mercado, recomendaron diplomáticos de Finlandia y Nueva Zelandia.
De acuerdo con la experiencia de esos países con alto grado de competitividad, la labor de los gobierno, es preparar un programa amplio que permita beneficios para todos y que no privilegie a nadie, de modo que el papel del estado es determinante para
detonar la economía de un país.
Al participar en la Convención Nacional de Industriales 2007 de la Canacintra, el embajador de Finlandia, Ilkka Heiskanen, dijo que America Latina enfrenta grandes retos por abatir, pues de las muchas empresas instaladas en America Latina, la principal queja
es el alto índice de corrupción, trámites engorrosos y largos, además del bajo nivel de la capacitación de la mano de obra.
Para el embajador de Nueva Zelandia, George Troup, el gobierno debe priorizar el fomento a la competencia, que reduzca el poder de los monopolios y empresas con dominancia.
Lilia Gonzalez / El Economista
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