
Definitivamente este gobierno retoza con la ignorancia de los pueblos. Urge transformar ese pueblo en ciudadanos. La diferencia es esencial. El pueblo es masa susceptible a los encantos mesiánicos, a la mentira compulsiva, a la hipocresía carismática, al filibusterismo político. El ciudadano, en cambio, es ese pueblo transformado en sujeto consciente de sus derechos y deberes; instruido y educado para hacerse refractario a quienes pretenden cegarlo con su infalibilidad.
http://www.laverdad.com/detallenew.asp?mostrar=10&idcat=2&idnot=38022
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