De acuerdo con sus propios términos, la misión de la ICANN es "preservar la estabilidad operativa de Internet, promover la competencia, garantizar una representación global de las comunicaciones en Internet, y elaborar una política correspondiente a su misión de acuerdo con un procedimiento consensuado"
Pero precisamente de un tiempo a esta parte ya no hay consenso. El dominio de Estados Unidos sobre la red mundial se ve cada vez más impugnado. En el pasado mes de septiembre en Ginebra, con ocasión de una negociación previa entre Estados Unidos y la Unión Europea, antes de la cumbre de Túnez, los 25 Estados de la Unión fueron unánimes en reclamar una reforma de la gobernanza de Internet aprovechando el vencimiento en septiembre de 2006 del contrato que vincula a la ICANN con el Ministerio de Comercio de Estados Unidos. La reunión se saldó con un fracaso, dado que Washington se negó a todo cambio.
Por ejemplo, Brasil, China, India e Irán se encuentran en las mismas posiciones de Europa frente a Washington, pero no siempre por las mismas razones. Algunos amenazan incluso con crear su propio organismo nacional de gestión de la Red, lo que llevaría a una fragmentación desastrosa de Internet.
El desacuerdo tiene una dimensión geopolítica. En un mundo cada vez más globalizado, donde la comunicación se ha convertido en materia prima estratégica y donde estalla la economía de lo inmaterial, las redes de comunicación cumplen una función fundamental. El control de Internet otorga al poder que lo ejerce una ventaja estratégica decisiva. Así como en el siglo XIX, el control de las vías de navegación planetarias había permitido a Inglaterra dominar el mundo.
La hegemonía de Estados Unidos sobre Internet confiere en teoría a Estados Unidos el poder de limitar el acceso a todos los sitios de la Red en cualquier país. Puede bloquear todos los envíos de mensajes electrónicos del planeta. Hasta el momento no lo ha hecho nunca. Pero tiene la posibilidad de hacerlo. Y esta simple eventualidad es motivo de extrema inquietud para muchos países . De modo que ha llegado el momento de reclamar que la ICANN deje de depender de Washington y se convierta por fin en un organismo independiente bajo la supervisión de las Naciones Unidas.
COMENTARIO DE GUSTAVO:
los ciudadanos del mundo usuarios o no de la internet, debemos estar preocupados por que se mantenga la red libre y fundamentalmente fuera de los controles burocraticos de los gobiernos del mundo, principalmente de gobiernos, como los de Brasil, India e Irán China, Corea del Norte, Cuba y ahora Venezuela. Desgraciadamente las Naciones Unidas no garantizan absolutamente nada de eso.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario